Hablando de prioridades y políticas sociales

VICTOR ROSSI

 

En la ciudad de Paysandú hay un barrio que se llama Nuevo Paysandú, que integra una zona con características similares, junto a Barrio Norte, Brisas, Olivos, Los Ceibos. En total son unas 10 mil personas.

Es una zona de gente de trabajo, humilde, que enfrenta a diario las injusticias de la vida. Entre esas tantas injusticias, deben soportar las promesas incumplidas.

Como muchos saben, el saneamiento de la ciudad de Paysandú, de la cual Nuevo Paysandú es parte de ella, está obsoleto y en algunas partes se encuentra muy cerca del colapso.

Creo conveniente compartir algunos párrafos de un carta que he recibido de uno de los vecinos, donde con sencillez extrema y con una redacción impecable, se expresa maravillosamente el sentir colectivo.

Por lo menos desde enero de 2000 se viene analizando un proyecto para extender el saneamiento de Paysandu, por parte de Banco Mundial, OSE y la Intendencia. Sobre esto se ha avanzado poco y nada, a pesar de que hay 3.500 pozos negros en la zona. Las obras se iniciarían en el correr de 2006 y es interés de los vecinos de Nuevo Paysandú que el futuro saneamiento de ese barrio se conecte al caño madre, que va a pasar a 500 metros, cubriendo los otros barrios de la zona.

Se me dice que Nuevo Paysandú cuenta desde 1994 con un Centro de Barrio de 300 metros cuadrados y con una ambulancia donada. Pero necesitan un chofer, porque por el momento sólo tienen un provisorio cedido por el jefe de Policía de ese departamento.

También hay un doctor de familia que acompaña al servicio de la ambulancia. Todo bien, pero no tienen nafta en forma permanente.

Me dicen que es una zona de alto riesgo ambiental, porque está contaminada la tierra, el agua y el aire. Como si esto fuera poco en este año, en Nuevo Paysandú fue positiva la muestra de larvas del mosquito transmisor del dengue. El agua de pozo ya no la pueden usar más porque pondrían en peligro la salud de la población.

El hospital, según este vecino, está a 15 kilómetros, que requieren para recorrerlos, de ida y vuelta, horas.

A través de quien escribe esta carta los vecinos de Nuevo Paysandú se preguntan por qué han quedado relegados, si sólo ellos están parados sobre 800 pozos negros, que se desbordan cuando llueve.

Están cansados pero dignos. Se les prometió crear una Junta Local, pero tampoco se cumplió con esa promesa.

Ahora quieren que su voz se escuche en el Parlamento. Reclaman, como dije, que se inicien las obras de saneamiento, que su barrio sea conectado al caño madre, que alguien ponga el dinero para tener un chofer y nafta para la ambulancia, que se los integre al PIAI porque ese barrio que se llama «Nuevo» data de antes de la Independencia y tienen toda una construcción vieja que sigue en pie, con peligro de derrumbe.

No sé por qué causa los barrios más humildes de nuestro país tienen siempre como nombre la palabra «Nuevo» y como apellido el de una gran ciudad, que en este caso no es de origen europeo.

Creo que el desafío de todos nosotros es ayudar a transformar eso «Nuevo» en mejora de la calidad de vida de los habitantes de este país.

Donde lo «Nuevo» sea, además, que se respete a la gente, que no se le defraude, que no se le dé la espalda, que se les exija tener responsabilidades, pero para ello que no se les cierren las puertas de la democracia y se permita el florecimiento de las juntas locales.

Como decía Artigas, la causa de los pueblos no admite la menor demora. Y en este caso los pueblos son los barrios abandonados por el poder político, al cual pertenecemos y que queremos engrandecer en beneficio de la felicidad de la gente.

Para ello se necesita una mayor sensibilidad, un estar más cerca de las angustias de los uruguayos, con políticas que involucren a los vecinos para que sean ellos, alentados desde el Estado, los que puedan comenzar a caminar en la construcción de una nueva realidad, donde el entorno no agregue nuevas agresividades a su ya vida compleja y castigada por una política económica que no piensa en la gente.

Esta es la realidad tal cual es, en Nuevo Paysandú y en cientos de barrios de Montevideo, de Canelones y de todo el país. En todos aumenta la pobreza, se extiende la marginación, no se cumplen las promesas, se posterga y se pisotea la esperanza, mientras continúan los anuncios sobre políticas sociales.

Este es el desafío de la fuerza progresista: que lo nuevo sea el cambio, la mejora de la calidad de vida de los uruguayos y no el título paradójico de una nueva desgracia para quienes son expulsados del mercado de trabajo y de la distribución de los bienes de la sociedad. En eso estamos. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje