Falta de diálogo en el MTSS
HUGO BARRETO GHIONE
La polémica decisión del ministro de Trabajo, Alvaro Alonso, de remover a una funcionaria que tenía a su cargo la responsabilidad del programa de la Junta Nacional de Empleo sobre mujeres desempleadas ha puesto de relieve una actitud poco dialogante y comprensiva del jerarca respecto de las cuestiones del mundo del trabajo.
Si bien la remoción pone en riesgo la continuidad del programa en un momento clave de su desarrollo, en tanto de no haber una reconsideración de la misma deberá llamarse a ocupar el cargo con la consiguiente demora, no es este punto sobre el cual queremos reflexionar.
Alguien podrá decir que no renovar un contrato a un funcionario es un asunto menor. Sin embargo, a pesar de su aparente nimiedad, el procedimiento empleado por el señor ministro revela, en el fondo, una concepción sobre las relaciones de trabajo, y por ello resulta significativa. Se trata, en definitiva, de la adopción de una decisión en forma inconsulta en un órgano tripartito como es la Junae, lo cual permite a esta altura hacer una especie de balance –necesariamente provisional– de la gestión del elenco ministerial.
Para dialogar se necesitan (al menos) dos
No se necesita leer a Habermas para saberlo; lo dice más bien el sentido común. Desde diversos sectores de la sociedad se reclama la necesidad del diálogo social, aspecto que también el ministro consideró válido en su momento, a tal punto que figuró como uno de sus compromisos al asumir. Pero luego de más de dos años de gestión, el diálogo no ha llegado; se persiste en una política autista en materias claves de lo social.
No puede aducirse, como ha dicho recientemente un jerarca del MTSS en un evento académico de la carrera de relaciones laborales de la Universidad de la República, que el diálogo social consiste en la integración tripartita del BPS o la Junae o alguna otra comisión que languidece en el Ministerio.
Todos sabemos que estamos hablando de otra cosa. Tampoco puede decirse que el autismo del ministerio es una opción de política laboral. Para ejemplo de lo que estamos hablando, basta con tomar dos aspectos básicos de cualquier política laboral, como lo es la fijación de salarios mínimos o la articulación de políticas activas de empleo. En nuestro país, si bien la ley de consejos de salarios está vigente y el convenio internacional del trabajo Nº 131 impone la fijación de salarios mínimos que como obligación del Estado, el Ministerio persiste en desconocer ese elemental derecho de las personas que trabajan. Por otra parte, el convenio Nº 122 obliga a los estados ratificantes a la implementación de políticas activas de empleo, aspecto tampoco contemplado en la actual gestión ministerial.
En ambos casos, y acorde al principio del tripartismo muy caro a la OIT (y a cualquier país democrático) se debe consultar a las organizaciones de trabajadores y de empleadores. Es justamente lo que no hace el MTSS.
¿Será que la situación del trabajo y el salario de las personas no requiere una acción del Estado? La respuesta es obvia: el desempleo abierto no ha dejado de aumentar, y el reciente (e insospechado) informe del PNUD sobre índice de desarrollo humano en el Uruguay es elocuente sobre otras cuestiones no menos preocupantes.
El Indice de Desarrollo Humano trata de medir el nivel alcanzado por los países a partir de la combinación de indicadores de áreas de salud y educación y del nivel de ingreso de las personas. Incluye el cálculo de cuatro indicadores: alfabetización de adultos y tasa de escolarización (educación), esperanza de vida (salud) y el ingreso promedio.
El informe pone en evidencia la importancia de atender con políticas sociales a quienes se encuentran en una situación de riesgo de profundizar la pobreza y exclusión. Esta tarea, en el Uruguay, es una meta de corto plazo, dice el PNUD.
Sobre la situación del empleo y los ingresos en el Uruguay dice el informe que «como meta de corto plazo resulta ineludible plantearse cómo amortiguar el impacto del progreso técnico, de las transformaciones productivas y del repliegue de las protecciones y seguridades del Estado sobre la vida de los trabajadores de menor calificación y la de sus familias» (resaltado nuestro).
Todavía, uno de los factores de mayor incidencia en el aumento de la vulnerabilidad de los trabajadores es la flexibilización de las relaciones laborales, agrega el informe del PNUD.
Dice en concreto que «la flexibilización de las relaciones laborales, así como la descentralización de las negociaciones colectivas, suelen plantearse como condiciones necesarias para un crecimiento que deberá ser suficientemente vigoroso para motorizar la creación de empleo».
Pero advierte el informe que «en la gran mayoría de los países de la región esa promesa no se ha cumplido hasta el momento». Por el contrario, agrega, «se constata un aumento de la incertidumbre respecto a la estabilidad laboral, asociada a tasas elevadas de desempleo abierto, a la prolongación de los períodos de desempleo y a la ampliación que acotan el tiempo de empleo y excluyen beneficios sociales».
Esa incertidumbre está operando como una forma de ajustar hacia abajo las expectativas de salario de la población activa que queda desempleada o que tiene temor a entrar en esa situación, afectando particularmente a los trabajadores de baja calificación.
Empleo y salario, temas inevitables
Días pasados, el ministro de Economía, ante la pregunta de un periodista radial sobre si había llegado el momento de las políticas sociales luego de superada la crisis financiera del sistema bancario, respondía que ese no era tema de su cartera.
Y es seguramente cierto, pero nos queda la pregunta en el vacío porque el Ministerio de Trabajo transcurre su mandato encerrado y ausente, ajeno al descalabro e inaplicación de una legislación laboral sobre la cual se edificó la democracia y el progreso social en el siglo XX.
Pero es también cierto, y queremos aportar desde nuestra perspectiva, que todavía estamos a tiempo de abrir un diálogo sobre los temas comunes y urgentes. El MTSS es quien debe dar el puntapié inicial. Matemáticamente tenemos chance. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad