¿Cuáles han sido los motivos reales de la ruptura de relaciones con Cuba?
Aunque usual, no parece razonable acostumbrarse a la lectura impasible de noticias acerca de hechos inaceptables. Es una forma del fatalismo y la resignación que no compartimos.
Esta vez la noticia no la ha producido el pronunciamiento de un dirigente político ni es el resultado de una valerosa investigación periodística.
Se trata, más bien, de las expresiones de un funcionario de la banca privada extranjera, que actúa en un cargo importante en el exterior: el economista jefe para Mercados Emergentes del AMRO Bank, señor Arturo Porzecansky.
Con relación al tema que nos ocupa el experto ha hecho algunos comentarios, casi al pasar.
No se trata de reflexiones que sean inherentes a su función como funcionario bancario o como economista. No.
La noticia deriva de una circunstancia singular: lo que nos dice Porzecansky es lo que a él y a los demás funcionarios y jerarcas del mundo financiero les parece obvio. Y esa es la noticia. Remite al «sentido común de un grupo de personas», de las cosas que se habla sin darle demasiada jerarquía, de las cosas sabidas, obvias.
En este caso, el sereno experto ha dicho algo que mucha gente había dicho antes. Y que se había negado sistemáticamente por parte del gobierno uruguayo.
Un cable de Prensa Latina fechado el 31 de mayo da cuenta que «la Casa Blanca retribuyó a Uruguay el favor que le hizo en las Naciones Unidas al presentar la propuesta de resolución sobre los derechos humanos en Cuba», afirmó hoy Arturo Porzecanski, ejecutivo del banco ABN Amro en esta capital.
El director de Mercados Emergentes y Estrategia de Deudas de esa entidad financiera explicó que la mediación de Estados Unidos ante organismos bancarios internacionales fue decisiva en la entrega a Montevideo de tres mil millones de dólares a cambio de su adhesión «política» a Washington. «Hay una decisión de muy alto nivel, que proviene de la Casa Blanca, de sacar a Uruguay de la crisis», dijo el economista.
Como era de esperar el conocimiento de las afirmaciones realizadas por Arturo Porzecansky suscitó en el ámbito político nacional las airadas protestas de varios legisladores de la oposición, entre ellos el diputado Carlos Pita y el senador Alberto Couriel.
Ambos expresaron su rechazo a la actitud del Poder Ejecutivo y de la Cancillería uruguaya en el episodio que se inició con la iniciativa asumida por Uruguay en la comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas presentando una moción contra Cuba.
El desempeño, tanto de los funcionarios diplomáticos uruguayos, encabezados por el canciller (Foro Batllista) Didier Opertti, como del Presidente de la República en el episodio, que resultaban inexplicables en términos de relaciones entre naciones latinoamericanas, encuentran un principio de comprensión en la «tesis» que propone Porzecansky.
La culminación en estos términos del episodio, que concluyó entre otras cosas en la dolorosa ruptura de relaciones con la hermana República de Cuba, resulta un trago amargo y un «hecho consumado» intolerable para nuestra dignidad nacional.
La secuencia diplomática impulsada por la administración, en vista de un apoyo del gobierno de los Estados Unidos para el blindaje financiero con el cual superar un tramo de la crisis que el país vive, resulta un episodio insoportablemente penoso.
Y es una necesidad impostergable que se realicen las aclaraciones y desmentidos que coloquen los hechos en el marco de lo que la dignidad nacional espera. *
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