Política de comunicaciones: otra asignatura pendiente

El doctor Batlle despertó, aun antes de asumir la presidencia, una explicable expectativa por cuanto en su discurso apareció claro el propósito de resolver definitivamente varios temas pendientes que las administraciones anteriores no tuvieron la voluntad de encarar.

Entre los numerosos asuntos que aguardan una revisión por parte del gobierno, así como un abordaje en serio que permita una solución satisfactoria a los innumerables problemas y cuestionamientos planteados, figura el de una política de Estado en el tema comunicaciones.

En razón de ello, todos estamos aguardando no solamente la derogación del escandaloso decreto dictado por Sanguinetti ya con un pie fuera del Edificio Libertad, por el que se otorgaron indiscriminadamente ondas y frecuencias radiales, sino también una revisión a fondo de toda la política de comunicaciones.

En los últimos días, la iracundia cavernaria del concesionario de una onda radial de Soriano, que impidió que en su emisora se entrevistara a dos relevantes dirigentes políticos, también trajo el tema al tapete y provocó pedidos de informes.

En nuestra edición de ayer publicamos una nota de Raúl Fontaina que reclama terminar con el oligopolio de los medios de comunicación, un viejo tema motivo de arduas polémicas.

El tema merece pues un abordaje concienzudo, en el que se deberá dar participación a los diversos sectores involucrados así como a los políticos de todos los partidos, de manera de llegar a una solución que contemple los diferentes intereses en juego pero fundamentalmente, el inalienable derecho de la comunidad a la libertad de expresión y a la democracia informativa.

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