El terrodismo (un periodismo de terror)

JORGE CROCCE – Dirigente de la CI

 

Si yo quisiera deformar la realidad, a sabiendas, voluntariamente y con un fin espurio aplicaría la siguiente metodología:

1 – Bastaría para ello, pues, iniciar la nota con un título rimbombante, cuanto más alejado de la realidad mejor, y que deje mal parados a los que deseamos dejar mal parados.

2 – Luego seguirá con un contenido de la nota que, aunque no ratifique lo del título, se mantenga en una línea de confusión que permita a los que lo leen «por arriba», guiarse sólo por el título, que es lo que realmente queda en el lector, y dejar la convicción de que los culpables son, otra vez más, estos grupos políticos y sindicales donde se nuclean estos locos muchachos radicales.

Sería algo así:

 

Grupos de militantes radicales se agolpan en las sedes de sus respectivos grupos políticos, para presentar sus renuncias en forma masiva, escandalizados por la denuncia ante el Ministerio de Educación y Cultura.

 

La denuncia personal de algunos militantes de Adeom, realizada por su cuenta y riesgo, a título personal e inconsulta de dirigentes sindicales, de la que surge la posibilidad de intervención del sindicato mencionado, por el gobierno, ha llevado a vincular a los primeros con grupos políticos y sindicales de los denominados radicales. Asimismo, de fuentes bien informadas, se nos dice que un grupo sindical al que algunas fuentes no tan bien informadas dicen que pertenecerían alguno/s de los denunciante/s, han debido habilitar durante toda la semana de Carnaval sus oficinas administrativas, a los efectos de poder dar trámite a las renuncias que presentarían los militantes del grupo sindical, manifestando su enorme molestia por lo actuado.

Así, y por ejemplo, se constató la vinculación de uno de los denunciantes con el grupo sindical, por habérsele visto en una casa de venta de quinielas, jugando al 307 a la cabeza.

A otro de ellos se le vincula con grupos radicales, por el hecho de habérsele visto viajando en un medio de transporte de línea 17, haber nacido en 1980 y tener una tía nacida en 1947.

También se ha constatado, simultáneamente, una «corrida» de adherentes producida en el Club Sportivo Medio y Medio, dado que a uno de los firmantes de la denuncia se le vio agitar una banderita del citado club en la Colombes. Sin perjuicio de la declaración negativa de los grupos políticos y sindicales, y de que claramente se trata de una opción exclusivamente personal, y por lo tanto, inevitable para sus compañeros, mal que les pese, seguimos, más que creyendo intentando hacerle creer al lector, que los involucrados y por lo tanto culpables de tal atentado a principios muy queridos del sindicalismo, son finalmente los grupos sindicales y/o políticos a los que pertenecen, (aunque no estén ni siquiera afiliados y los grupos nieguen cualquier vínculo), porque en definitiva, eso es lo que sirve a los intereses de quienes nos encargaron el presente mandado, digo, la nota, vaya a saber con qué fines. O mejor dicho, con el loable fin de desacreditar a esos grupos, sindicales y/o políticos, dado su crecimiento anormal en estos últimos tiempos de bajas de militancia, por diferentes factores, y las cercanías de eventos electorales sindicales y políticos en los que se jueguen importantes posiciones.

(Cualquier parecido entre esta nota y una aparecida hace unos días en un diario de la capital no es pura coincidencia).

 

Bueno se acabó la joda. Ahora en serio.

La denuncia efectuada por funcionarios municipales ante el MEC lo es, obviamente, a título estrictamente personal.

El hecho de que, presuntamente o realmente, pertenezcan a grupos sindicales, políticos o deportivos es un accidente que no cambia las cosas.

Es una decisión individual, tomada por cada cual, para bien o para mal, no consultada con nadie. No involucra pues, a ningún dirigente ni grupo sindical, ni político ni deportivo.

La intención de buscarle vínculos de ese tipo, sólo puede estar en la mente afiebrada de quien persigue objetivos espurios, apartados de la lógica y de la realidad. Si a esa intención se le agrega el ataque a la inteligencia que sugiere que los militantes de grupos sindicales y/o políticos, a los que presuntamente o realmente pudieran pertenecer los firmantes de la denuncia, han decidido «abandonar» masivamente las agrupaciones a las que pertenecen, (1) por esta situación fraguada por el articulista, que figura como título está todo dicho.

Lo del título: periodismo de terror. *

 

(1) LA REPUBLICA, – 10/2/02, pág. 9 «trabajo», sin firma

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