Los amigos del Presidente
LEON LEV
La vuelta del señor Presidente de su viaje a EEUU y su posterior participación en la reunión de presidentes del Mercosur, demuestran la difícil coyuntura en que se encuentra nuestro país.
A nadie le alegra que las cosas vayan mal, mucho menos para aquellos que pensamos que cuanto peor es peor y no mejor. Aunque parezca de perogrullo vale la pena reafirmarlo para consolidar una visión democrática de izquierda comprometida con el país y su gente, ubicada en un contexto histórico.
Encontrar un camino de equilibrio para fortalecer al Mercosur como proyecto regional, donde las naciones más pequeñas no resultemos desfavorecidas y simultáneamente abrir mercados con el resto del mundo que habiliten un desarrollo equilibrado, no es tarea fácil. Por el contrario parece una quijotada.
Pero vale la pena destacarlo como objetivo.
Los triunfos, aunque sean efímeros, son de los gobiernos, las crisis y las derrotas son culpa de la oposición, de la situación internacional y de la mar en coche. Por eso la política al borde del abismo se utiliza para imponer ajustes fiscales draconianos.
Hoy, que el país está en una difícil encrucijada y la gente está sufriendo las mil calamidades, vale la pena analizar cuáles son los amigos que el señor Presidente, utilizó como sus consejeros en su viaje a EEUU.
La Fundación Heritage es desde hace decenios un nucleamiento anexo a la dirección del Partido Republicano, orientado principalmente a la formulación y la difusión de las opciones de política económica y política exterior del partido actualmente en el gobierno norteamericano.
Nunca me voy a olvidar, estando en la clandestinidad por luchar contra la dictadura facista en nuestro país, haber visto en la TV una filmación de la recepción en la embajada de los EEUU en nuestro país, donde estaban invitados uruguayos para seguir los comicios, y al ingeniero Végh Villegas con una escarapela del Partido Republicano. No creo equivocarme al transcribir sus palabras, no soy pro-americano soy americano.
El apoyo de la Heritage Foundation cumple las funciones de una gestoría interesada.
Una funcionaria de esta fundación estuvo, previo al viaje del señor Presidente, e incluso fue reporteada por un semanario uruguayo: «Cuando el presidente Batlle visite Washington, el presidente Bush no sólo tendrá una oportunidad para ofrecer firmar un acuerdo de libre comercio con uno de los aliados de América en América Latina, sino también para enviar una fuerte señal de que América se compromete a ayudar a todos sus aliados en la región.
«La reciente crisis económica argentina presenta nuevos desafíos para la política americana hacia América Latina. Si la crisis argentina continúa, algunos críticos de los principios del libre-mercado en otros países, pueden intentar empujar hacia un retorno al proteccionismo, a las políticas izquierdistas».
«Ofrezcamos un acuerdo de libre comercio. Este acuerdo con Uruguay sería un movimiento estratégico para empujar hacia adelante las reformas económicas en América Latina. Un acuerdo con Uruguay enviaría una fuerte señal a la región de que América se compromete a ayudar a sus aliados a prosperar y que aquellos que hacen la reforma real serán recompensados».
Aquí vale la pena recordar como le fue a la Argentina con su política de » relaciones carnales», o sus relaciones poligámicas.
Es más, estando nuestro presidente en EEUU, una vocera de la Fundación Heritage, salió por la CNN, afirmando «El Mercosur está muerto». Cómo para que Brasil no se enoje con los amigos del presidente…
El 14 de diciembre pasado se realizó en Washington DC la «Conferencia sobre el ALCA (FTAA)» con los auspicios del Departamento de Estado. Una de las exposiciones centrales fue de Gerald O·Driscoll, director del Center for International Trade and Economics (CITE), instituto adjunto a la Fundación Heritage.
«Un acuerdo bilateral con Chile sería un modelo para otros acuerdos. Uruguay viene a la mente como un socio parecido. Si Uruguay se nos une, ¿puede dejar Argentina de caer en esta línea? ¿Y ahora cercado, Brasil, cómo reaccionaría? ¿Aceptando la liberalización o metiendo una traba en el proceso del FTAA con la esperanza de obstruir el progreso del comercio?».
Nuestro Presidente afirma haber ido a vender trabajo uruguayo, pero los voceros de EEUU parecen dispuestos sólo a comprar los artículos que le interesan para la ejecución de su propia estrategia.
Business son business.
Recordando a Disraeli, EEUU demuestra que más que aliados, tiene intereses permanentes.
El propio O.Driscoll recomienda «adelantar acuerdos bilaterales de libre comercio para proveer mayores oportunidades».
Y en cuanto a las reformas del FMI para corregir sus prácticas de préstamos:
«Política fiscal rigurosa, libertad de entrada y de operación para las instituciones financieras extranjeras y bancos comerciales adecuadamente capitalizados»
Por supuesto una política de privatizaciones para enjugar el déficit fiscal. Remember Argentina.
Más allá de los «buenos consejos» de la Heritage Foundation, el resultado ha sido muy magro.
Ojalá los uruguayos busquemos otros caminos democráticos para salir de la crisis y tengamos la inteligencia colectiva de conformar la mayoría para los cambios. *
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