ANTE LA CRISIS DEL SISTEMA FINANCIERO

Por qué el gobierno no habla claro

Es bueno preguntarse las razones que tiene nuestro gobierno para no hablar claro, poner   como es lo adecuado en un país con funcionamiento democrático  los temas sobre la mesa para que la ciudadanía y sus representantes sepan la profundidad de los problemas que está sufriendo el país y, entre todos, podamos participar en la solución de los mismos.

Cuando se habló de que Uruguay era un país esencialmente de servicios, se comenzó a construir un sistema financiero que encontró su «negocio» en convertirse en una «caja negra» de la Argentina, a donde llegaba el dinero que transponía la frontera del país vecino con el fin de encontrar un lugar seguro, donde se mantuviera en secreto la identidad del depositante y no se le preguntara, tampoco, la procedencia de los valores. Por supuesto que ingresó a nuestros bancos mucho dinero de medianos y pequeños ahorristas que buscaban un nivel de seguridad superior al de la Argentina, pero debemos recordar que también llegó mucho dinero mal habido, producto de coimas, de tráfico de influencias, de venta ilegal de armas, del narcotráfico, etc., como también de muchas actividades que tuvieron cabida dentro del paradigmático proceso de corrupción que creció en el país vecino.

Pero existe un problema. ¿Qué hacían los bancos instalados en nuestro país con esos depósitos? Simplemente, con una orden electrónica dada a través de una computadora, transferían ese dinero a bancos del exterior, cobrando por ese solo hecho suculentas sumas en materia de intereses. El negocio off shore que floreció en nuestro país fue un muy buen negocio para las entidades financieras, todas ellas extranjeras, que funcionan en nuestra plaza. Sin embargo todo ese trasiego de divisas de poco sirvió realmente para el país, pues de allí no salió ni un solo dólar para fomentar alguna tarea productiva, de lo que son una prueba irrefutable las tasas de interés activas que se están cobrando, las que determinan la inexistencia del crédito en el país. Esa burbuja descomunal de nuestro sistema financiero comenzó a resquebrajarse. Nos es extraño entonces que la crisis que comenzó a visualizarse luego del desfalco cometido por los hermanos Röhm en el Banco Comercial, se haya extendido, como reguero de pólvora, a todo el sistema, y que hasta los empleados bancarios nucleados en AEBU, que se habían manejado con una alta dosis de precaución, propongan establecer una especie de «blindaje» en las entidades financieras, que filtre la salida de dinero hacia el exterior.

¿Y por qué no habla claro el gobierno? No se dice que en el marco del viaje del presidente Batlle a EEUU, fue cuando se conoció el planteo de los otros tres bancos propietarios del Comercial, de repartir la «capitalización» en cuatro partes de 33 millones de dólares, una de las cuales sería responsabilidad del gobierno uruguayo. Todo ello –según el ministro Bensión  para mantener operativa a la institución financiera privada más importante del país. O sea, los uruguayos nuevamente recibimos la socialización de las pérdidas.

¿Por qué no se encaró –aprovechando la coyuntura– la necesaria reforma de todo el sistema, que si no es comandada por el Banco Central en forma ordenada se producirá de hecho, lo que tendrá un costo enorme para el país? ¿O acaso cree Bensión que nuevamente el dinero «negro» de la Argentina tendrá como destino los bancos que aquí funcionan y que el negocio de los depósitos off shore seguirá eternamente?

¿No es hora de crear un sistema financiero, con un mercado de capitales acorde a las necesidades del país, modificando la operativa de estos bancos comerciales, cuyo volumen y cantidad no tiene sentido? ¿Para qué queremos instituciones que prestan su dinero a más del 73 por ciento?

Es que Bensión se equivoca demasiado. Y ello es el peor defecto de un ministro de Economía. *

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