Una revolución consensuada y pacífica
Escribe Jaime Igorra
a ciudad de Montevideo comienza a partir de 1990 una transformación urbana, que incluso ya es motivo de análisis en varios foros internacionales. Esta transformación se acelera a partir de 1995 y en octubre de 1999 la Federación Panamericana de Arquitectos honra al intendente arquitecto Mariano Arana con la más alta distinción que dicha entidad otorga como claro reconocimiento a la gestión que se da en nuestra ciudad capital.
Los criterios para dicha transformación establecidos en el POT, vigente desde el 1º de diciembre de 1998, han sido la revalorización del Centro de Montevideo y el reordenamiento de los barrios periféricos en constante crecimiento. En la zona central, fue precisamente la Ciudad Vieja que ha tenido una especial atención con la revitalización de sus zonas peatonales.
En la periferia el Plan de Saneamiento III, la regularización de asentamientos consolidados, la iluminación y la pavimentación de calles constituyó el esfuerzo más significativo.
El inicio de esta revolución pacífica comienza en la gestión del doctor Tabaré Vázquez, cuando pone en práctica por primera vez en el Uruguay, un modelo descentralizador que pone al municipio en contacto con la realidad de los barrios, a partir de lo cual es posible tener los insumos para la formulación del Plan Estratégico.
En la gestión del intendente Arana se retoma con fuerza la recuperación del Patrimonio Ambiental y Edilicio en todos los barrios, tanto del centro como de la periferia y también algo fundamental para una ciudad y que las últimas administraciones blanqui-coloradas habían olvidado: la generación de espacios públicos.
No hay duda que una ciudad sin mercado tiene como destino la muerte de esa ciudad, pero no es menos cierto que el mercado es también el mayor enemigo que la ciudad tiene.
Ese difícil equilibrio ha sido enérgicamente retomado a los efectos de que el mercado dinamice con previsión y planificación y no actúe destructivamente, afectando el Patrimonio Cultural, Ambiental y Edilicio.
Por eso, planes como el Fénix en Aguada del BHU o las zonas de promoción del POT se prevén con anticipación para regular la acción especulativa y exigir el necesario espacio público que estos emprendimientos de gran porte deben necesariamente generar para la ciudad. Tal como estaba establecido en el Programa Departamental de Gobierno, la gestión procuró articular con el capital privado, para que éste se asociara al Proyecto de Ciudad que establece el Plan Montevideo, y que tuvo gran consenso en la mayoría de los sectores políticos y las organizaciones sociales.
Es así que los montevideanos van percibiendo, en la medida en que participan en las distintas audiencias que el plan prevé, el respeto a los derechos que los habitantes de una ciudad deben tener:
1) El derecho a la movilidad, que el Plan Sectorial de Movilidad Urbana, actualmente en discusión, contempla para los vecinos. El respeto a las diversas modalidades de movilización como el uso de ciclovías y las peatonales.
2) El derecho al espacio público, para lo cual el gobierno municipal mantuvo y construyó plazas y espacios para el ocio. La generación del espacio público es para esta gestión de gobierno un instrumento democrático y por eso aprovecha las distintas instancias que favorezcan su transformación o recuperación, tal como se hizo en el Parque Batlle aprovechando que Montevideo fuera sede de la Copa América de Selecciones en 1995.
3) El respeto por el tiempo histórico, plataforma de acción que el arquitecto Mariano Arana instrumentó y ejecutó mucho antes de ser intendente y que motivó la declaración de interés municipal de más de 70 propiedades en la ciudad, en los últimos cinco años, sumándose a los inventarios ya existentes de Ciudad Vieja y otros barrios caracterizados.
4) Uno de los mayores logros de las últimas administraciones fue otorgar a los vecinos el derecho a la utilización de un adecuado mobiliario urbano, el cual comienza a hacerse visible con las nuevas luminarias, los bancos en plazas y ramblas, las paradas de ómnibus y la larga lista que será incorporada con la reciente licitación para el mobiliario urbano de Montevideo.
5) Los vecinos de una ciudad bien gestionada ven protegido su derecho a disfrutar de la belleza de una ciudad y el diseño de sus espacios. Este hecho ha sido claramente percibido por los vecinos, desde el momento en que ellos mismos se han ido encargando de multiplicar y llevar a sus propios barrios diseño y belleza, lo que constituye un augurio para que Montevideo siga transitando el camino de las mejores transformaciones. También esta sensibilidad se percibe en el ejercicio de la participación en el gobierno municipal y ha sido tal vez lo más interesante y novedoso en las audiencias públicas que la IMM ha venido realizando para la formulación de los Planes Zonales de varios barrios de Montevideo donde esta preocupación se evidencia.
Esta ciudad compacta con baricentro en el Puerto de Montevideo y diversidad de usos que el plan ha previsto, tiene sin embargo la amenaza de otro modelo no contemplado y que es el de la ciudad dispersa, con predominio del vehículo privado y la segregación de los sectores pudientes en los barrios jardín fuera de la ciudad, y la segregación también de los más pobres de la periferia, con los problemas de índole ambiental que esto tiene como consecuencia. En esferas del gobierno se perciben acciones que parecen alentar este modelo de dispersión, bien sea por los créditos y facilidades que el BHU da para los barrios jardín, por la permisibilidad de estos loteos en gobiernos muncipales vecinos a Montevideo, por el poco énfasis que el gobierno pone en la utilización del transporte público, haciendo creer que cuanto más automóviles se importan, más exitosa es su gestión, con el poco interés para que los trenes de cercanía constituyan el verdadero modelo de transporte alternativo en el área metropolitana, desde y hacia la capital. Esta contraposición sin duda será el gran debate urbanístico y de ordenamiento del territorio para el Siglo XXI.
Los programas, coordinaciones, participación de organizaciones sociales y vecinales en el área metropolitana serán el instrumento capaz de promover la mejor solución, la más transformadora y revolucionaria.
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