Temor, olvido o astucia

WASHINGTON LAURIA

 

Algo debe primar en el Poder Ejecutivo para que demore más de 2 años para integar la Corte Electoral y el Tribunal de Cuentas. No creo que se hayan olvidado, porque el año pasado ya se había acordado sobre las integraciones proporcionales al resultado electoral, como debe suceder entre partidos políticos que se dicen defensores del Derecho Constitucional y de la tan mencionada «Democracia».

Por cierto que el gobierno no se ha olvidado de integrar el organismo rector de todos los actos electorales. Lo que ocurre es que los riesgos son muchos y la realidad será muy diferente cuando se ajusten proporcionalmente los cargos a llenar.

Es posible que crea que la real integración lleve a un cumplimiento ajustado a las verdaderas funciones del organismo y no haya posibilidades de aprobar resoluciones rebuscadas y que además son inapelables.El episodio de las firmas reunidas contra el régimen de las AFAPs por un lado; el acuerdo para modificar el sistema para la convocatoria de los pleibiscitos ampliando las dificultades llegando hasta la necesidad de estampar el pulgar derecho en las papeletas o el reciente argumento sobre la imposibilidad de interponer recursos sobre leyes presupuestales son claros ejemplos de la inspiración de la mayoría actual de los ministros.

Todos estos cuidadosos argumentos los utilizan los integrantes de la coalición para trabar lo que la gente está reclamando con impaciencia. Existe temor político sobre la integración de estas vitales oficinas controladoras del ordenamiento administrativo del Estado, ya que corren el riesgo de que aparezcan infinidad de incumplimientos en las resoluciones del Tribunal de Cuentas por parte de la mayoría de las dependencias oficiales o como lo demuestra la Corte Electoral que espera que se junten 700.000 firmas para recién plantear la duda reglamentaria. Es evidente que ante la falta de precisión constitucional, el gobierno deja pasar el tiempo para cumplir con trámites que deberían ser limitados por el tiempo, pero que con su experiente astucia, se postergan deliberadamente.

Ya mismo deben nombrarse los integrantes, tanto del Tribunal de Cuentas como de la Corte Electoral, ya que corresponde un mínimo de respeto por el resultado que impuso la ciudadanía y que la Asamblea General tiene que cumplir como una más de las obligaciones reglamentarias que efectúan quienes fueron temporalmente elegidos como funcionarios públicos. *

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