Stiglitz, Argentina y nosotros
¿Se acuerda usted de Joseph Stiglitz, aquel profesor norteamericano que fue galardonado con el Premio Nobel de economía, que hace poco tiempo anduvo por estos pagos, dio algunas conferencias y concedió algunas entrevistas, en las que impresionó por sus críticas duras, firmes, ilevantables, contra la acción del Fondo Monetario Internacional (FMI)? ¿Recuerda que fue economista jefe del Banco Mundial y asesor del ex presidente Clinton?
Le refresco que por aquellos días de su visita escribió, refiriéndose al FMI, un artículo titulado «Información confidencial: lo que aprendí de la crisis económica mundial», en el que, entre otras cosas, opinaba: «Dirán que el FMI es arrogante. Dirán que el FMI no escucha realmente a los países en vías de desarrollo a los que se supone tiene que ayudar. Dirán que el FMI es hermético y ajeno a la responsabilidad democrática. Dirán que los remedios económicos del FMI a menudo empeoran las cosas y convierten los enfriamientos en recesiones y las recesiones en depresiones. Y tendrán razón…»
Bueno, hace pocos días dio su opinión sobre la actual crisis argentina que, creo, vale la pena conocer.
En ella, luego del análisis de la situación, concluye con siete lecciones que, a su juicio, se deben extraer del proceso argentino. Yo trataré de sintetizarlas, respetando el texto del profesor.
1. En un mundo de tipos cambiarios volátiles, que se ate una moneda a otra, como el dólar, es muy arriesgado. Hace años que se debía haber aconsejado a Argentina que abandonara ese sistema cambiario.
2. La globalización expone a un país a enormes sacudidas. Las naciones deben enfrentarse a esas sacudidas. Los ajustes de los tipos de cambio forman parte del mecanismo de globalización.
3. Cuando se ignoran los contextos social y político se desatan peligros en perjuicio propio. Cualquier gobierno que aplica políticas que dejan a grandes sectores de la población desempleados o subempleados no está cumpliendo su misión primaria.
4. Centrarse exclusivamente en la inflación –sin prestar atención al desempleo o al crecimiento– es arriesgado.
5. El crecimiento requiere de instituciones financieras que brinden créditos a las empresas nacionales. Vender los bancos a extranjeros, sin crear las salvaguardas apropiadas, puede impedir el crecimiento y la estabilidad.
6. Raramente se restablece la fortaleza –o la confianza– económica con políticas que conducen a la economía de un país a una profunda recesión. El Fondo Monetario Internacional es el gran culpable por haber insistido en políticas restrictivas.
La séptima lección es una nueva crítica al Fondo Monetario Internacional.
Yo lo invito a que relea las lecciones tres, cuatro, cinco y seis (las puse en negrita), porque sintetizan de manera bastante elocuente la actual discusión en nuestro Uruguay, entre la coalición de gobierno –con las propuestas apocalípticas del Poder Ejecutivo y el freno que están poniendo los blancos a partir de la marcha del PIT-CNT– y las posturas de las gremiales, patronales y obrera, reflejadas políticamente en los planteos del EP-FA.
Porque lo de Argentina no es exclusivo de nuestros vecinos. Más allá de la corrupción, hubo mucho de acción del gobierno para llegar al despeñadero.
Acción de gobierno que estamos viendo aquí, también. *
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