VEAMOS QUE ESTAMOS HACIENDO MAL, PARA CAMBIAR

Por un 2002 distinto a 2001

ROQUE ARREGUI – Diputado por Soriano del EP/FA

 

2001 ha sido para los uruguayos un año muy difícil, vaya si lo sabremos. El año que se inicia puede ser mejor o peor, depende en muy buena parte de lo que se haga o no se haga para caminar en una u otra dirección.

Es que la crisis o la prosperidad tienen causas, tanto una como otra dependen de las políticas que se empleen.

Tanto la crisis como la prosperidad no surgen por generación espontánea, son consecuencia de la política económica que se aplique.

Así como el terrorismo y la guerra que padecimos en este año que se acaba, son la consecuencia de mentes trasnochadas y de quienes se creen dueños del mundo, los problemas que sufre la sociedad uruguaya están íntimamente ligados a la errada política económica que viene aplicándose.

Es esta política económica que viene aplicándose la que en 2001 aumentó a niveles dramáticos la desocupación, la pobreza y la emigración.

Escaparse por la tangente sería decir que la aftosa y lo internacional son la causa de todos los males. No es así.

En 2001 se agravó la crisis para el sector agropecuario, para el industrial y para el comercio local. Sin embargo el sector financiero y el transnacional siguió privilegiándose. Y esto tiene sus causas.

Si en nuestra casa todo marcha mal, no le echemos la culpa al vecindario. Veamos qué estamos haciendo mal para cambiar.

En este momento de evaluaciones, también nuestros hermanos argentinos hacen las suyas. Ellos saben que las privatizaciones que tuvieron, que el privilegio al sector financiero y al trasnacional, y que la corrupción son la causa del drama que hoy viven.

Sin embargo al Uruguay se le está llevando por el mismo camino.

2002 se inicia, cambiemos antes que sea más tarde.

A lo largo de todo 2001 le hemos insistido al gobierno de coalición que debe cambiar la política económica, que los resultados están a la vista, le hemos hecho propuestas de cambio, entre las cuales están el Plan de Emergencia, con su plan de reactivación económica y de apoyo a lo social. También le reclamaron cambios los trabajadores y los empresarios; la sociedad toda, durante 2001, expresó su descontento de las más variadas formas.

Que 2002 sea el inicio de un camino de prosperidad o un agravamiento de la crisis no es un designio divino. Ello será el fruto de lo que se haga y de lo que se deje de hacer.

Al culminar el año, y en un momento tan propicio para evaluaciones y proyectos, quiero brindar junto a ustedes por el cambio que los uruguayos nos merecemos.

Quiero brindar por cambiar la crisis por prosperidad.

Quiero brindar por cambiar la desocupación por trabajo; la pobreza por calidad de vida; y la emigración por un lugar en nuestra querida tierra para todos los uruguayos y las uruguayas.

Quiero brindar junto a ustedes por estos cambios. La resignación puede invadirnos y querernos convencer de que estos derechos tan humanos no pueden lograrse; a la resignación se la vence con firmeza colectiva.

2002 está a la vuelta de la hoja. Y para ese 2002 les deseo lo mejor en lo personal y en lo familiar. *

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