Reestructuración y acción
La Mesa Representativa Nacional del PIT-CNT –máximo organismo de Dirección entre congreso y congreso– aprobó el informe de la Comisión de Reestructura, cuyo funcionamiento fuera ordenado por el séptimo congreso ordinario. Su aprobación dejó el camino abierto para que ocupen su lugar en el organismo de Dirección, los sindicatos que renunciaron a ello en la culminación del congreso citado.
Una muy buena noticia, sin dudas, que ocurre con mucho menos suceso mediático del que provocó el inicio de la crisis.
El documento, muy sintético, advierte de la segregación de los trabajadores respecto de los instrumentos sindicales por causa de las transformaciones (económicas, sociales y culturales) en curso.
Señala que se requiere «una Central más central» para dar «una respuesta vital al actual proceso de fragmentación creciente». Porque se necesita un instrumento capaz de construir una estrategia que permita «transformar la realidad, reconociéndola en toda su extensión y complejidad».
Reafirma que nadie discute el valor de la unidad, ni pone en entredicho la existencia de la central única, aunque puntualiza que ella «es una construcción permanente que se funda en la solidaridad, el respeto y el rescate de la diversidad, la organización y participación democrática de los trabajadores, de la forma más directa y consciente en sus asuntos». Porque se hace necesario «alcanzar la unidad de acción plena y no sólo formal e institucional».
Finalmente –luego de señalar que son aplicables en la interna del movimiento sindical, las reglas de funcionamiento democrático que los trabajadores organizados reclamamos para toda la sociedad– resolvieron que la etapa actual de reestructuración debe desarrollarse «en los marcos del actual estatuto y su pleno cumplimiento, poniendo en marcha reglas y normas de funcionamiento que están previstos en él».
Yo creo que la sobriedad del análisis autocrítico demuestra que las organizaciones de los trabajadores uruguayos mantienen una enorme reserva de sentido común, una enorme capacidad de discusión fraterna que, unidas a las últimas movilizaciones conjuntas que ha protagonizado la Central (marcha de los municipales de Rocha, de los asalariados de Bella Unión, de la población de La Teja acompañando a la Federación Ancap, concentración de los bancarios en la Plaza Zabala y cito solamente las más recientes) acercan mucho las posiciones doctrinarias, dado que éstas –aisladas del calor de la calle– pueden llegar a congelarse.
Porque la crisis no espera y sigue golpeando. *
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