El País y los vascos
Admito que amanecí con la boina «revirada». Para colmo un amigo me mostró otro artículo de los muchos con que el diario autodenominado «de mayor tiraje» les da con el mazo y la porra a los vascos. Es costumbre. Por ello, admítanme la licencia de «pasparme». Para esta buena gente del mencionado rotativo, según parece, el ombligo del mundo son los vascos. Jamás nadie cometió los crímenes, asesinatos, canalladas, y afines como los eskandunes.
Hagamos historia de quienes estos asertos sostienen. En los años que tengo en política como en periodismo jamás leí de parte de ellos defensa alguna sobre pueblos chicos o débiles. Siempre sistemáticamente, del lado de los imperios y los poderosos. Jamás una palabra o línea de aliento a favor de los sometidos. EEUU nunca cometió crímenes. Son los campeones de la justicia y la mayor democracia del mundo. Desde siempre. Cuando el crimen de lesa humanidad de Hiroshima y Nagasaki las bocinas de ese diario atronaron a los cuatro vientos festejando el crimen de 600.000 seres humanos inocentes. No vimos tampoco una sola línea reprobatoria en sus páginas a las 73 intervencioens alevosas y cobardes a nuestras hermanas patrias americanas por parte de los yanquis: Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Granada, Haití, Perú, Islas Vírgenes, Colombia, Bahía de Cochinos, etc.
Todas culpables no sé de qué crímenes y eran con justicia intervenidas por los yanquis a sangre y fuego. Héroes americanos y nacionalistas como Sandino fueron anatemizados en sus páginas que apoyaban su prisión y posterior asesinato por los norteamericanos. El único que defendió a Sandino y supo gritarles ¡asesinos! a los yanquis, fue en esa época mi diario El Debate y el viejo glorioso de Luis A. de Herrera. Hoy mismo la masacre de Los Balcanes, como la criminal guerra petrolera «tormenta del desierto» a Irak, buscando bichos bacteriológicos sin encontrar una triste «garrapata» que justifique el exterminio de 500.000 iraquíes tuvo la reprobación del encumbrado rotativo y de sus «lucidos» doctores editorialistas. En el cuerpo de redacción hay insignes historiadores.
¿Por qué no escriben sobre el genocidio del pueblo azteca como del inca por sus amados españoles o el empalamiento de Caupolicán en la plaza chilena por Almagro para mejor gloria del nostálgico imperio ibero?
En sus alegatos jurídicos, ¿por qué no fundamentan la devolución del oro y riquezas americanas rapiñadas por España, o nos muestran fotos de cárceles españolas, ejemplo Carabanchel, con los horrores a los vascos allí presos?
Tampoco condenan a los ingleses en sus múltiples crímenes con que asolaron el mundo. La guerra del opio a los chinos, las masacres en la India del Ghandi o las que aún cometen del brazo de los yanquis donde exterminan poblaciones enteras civiles con sus bombardeos y después les arrojan miserables mendrugos para justificar que los «cadáveres» no se mueren de hambre.
Todos los imperios unidos, USA, España, Francia, Italia y hasta los rusos de Putin, que masacraron Chechenia, se unen para explotar, asolar y asesinar los países del tercer mundo, y estos «ejemplares» periodistas no han gastado ni una triste birome para condenar estos exterminios. Pero los vascos son los culpables cotidianos. Por supuesto, que en toda revolución libertaria se cometen excesos y crímenes.
Máxime cuando es una lucha irregular. Los vascos los han cometido. Pero el peor de los etarras, y si me apuran mucho todos juntos, son «bebes de pecho» comparados con los campeones de las democracias imperiales que defiende El País.
¿O me van a decir que en nuestras luchas por la independencia a más de un gaucho no se le fue la mano y degolló algún gallego inocente que nada tenía que ver con los crímenes de su imperio español de la época?
¿Por qué en lugar de dedicarse con tanto denuedo a condenar a los vascos, no comprenden su lucha libertaria y el legítimo derecho a su soberanía?
Alegan muy sueltos de cuerpo que los independentistas son minoría. Cada vez que hay elecciones en Euskadi los nacionalistas y libertarios arrasan electoralmente.
¿De qué minoría me hablan? ¡Manga de mentirosos! Ya que se dicen nacionalistas y blancos ¿por qué no publican e interpretan (son doctores) los discursos de don Eduardo Víctor Haedo sobre las bases de Laguna del Sauce inspirados por Herrera, o las exposiciones del brillante embajador blanco Carlos María Velásquez en la ONU.
Hermosas páginas del más puro nacionalismo doctrinario americano. Orgullo para la juventud blanca, a la que tan pocos buenos ejemplos se le brinda hoy en día.
Equivocados o no, los vascos luchan y mueren por su tierra, su pueblo y sus libertades. Tienen dignidad. No salen a defender incondicionalmente a los imperios que asesinan por el petróleo, arrastrándose como cucarachas por migajas miserables que les puedan arrojar.
Libertad o muerte dijeron los gloriosos 33 cuyo segundo jefe era precisamente el vasco Oribe. Si don Manuel se reencarnara, estoy seguro que los saca a sablazo limpio del Partido Blanco.
Estuvieron con Pacheco, con Bordaberry, con el golpe, después les entró el sarampión democrático y en lugar de mejorar, adularon a Julio María Sanguinetti.
Y por supuesto mañana volverán a apoyar futuras guerras a Irak, después a Colombia y a todas las intervenciones imperiales. ¡Esa gente no es blanca y mucho menos nacionalista! Son meros cipayos de los poderosos de turno. Si ganasen los comunistas, estoy seguro que dejarían «ruborosa» por reaccionaria a Marina Arismendi.
Jamás comprenderán el derecho de los pueblos por chicos que sean a ser dueños de su destino. Y es obvio que tampoco interpretarán a los vascos. ¡Felizmente! ¡Gora Euskadi Askatasuna! (¡Viva euskadi independiente). *
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