El combate al sida y la guerra

Las autoridades de la Organización de Naciones Unidas no ocultan su preocupación en relación con la continuidad de la campaña mundial contra el sida y los efectos que tiene en el gasto público de las naciones más desarrolladas.

El sábado 1º de diciembre, cuando se celebraba en todas partes el Día Mundial de Lucha contra el Sida, varios periódicos del mundo se hicieron eco de un artículo firmado por el secretario general de la ONU, Kofi Annan, en el que con extremo cuidado el diplomático plantea sus preocupaciones acerca de algunas cifras por demás alarmantes que indican un recrudecimiento del mal no sólo en África sino incluso en varios países centrales, con altos niveles de desarrollo social y sanitario.

El hecho es que, pese a los esfuerzos empeñados, el sida ha retomado su perversa dinámica expansiva al punto que ya se ha alcanzado la cifra de 40 millones de personas que viven con VIH/sida en el mundo, es decir, 4 millones más que hace dos años.

La gran preocupación de los especialistas de la Organización Mundial de la Salud y el proyecto ONU/sida es que, después del 11 de setiembre, la atención mundial se ha volcado a la lucha contra el terrorismo, y los presupuestos de guerra absorben una parte cada vez más significativa del gasto general de los Estados, sustrayéndolo de los esfuerzos por curar y prevenir el despiadado mal.

La situación ya ha tomado perfiles catastróficos en África, al sur del desierto del Sahara, donde, con más de 28 millones de personas afectadas, la epidemia se ha convertido en la primera causa de muerte. En varios de los países más golpeados no existen virtualmente campañas de prevención y, además, las personas enfermas no tienen acceso a los medicamentos.

El ejemplo africano es un punto de referencia para los expertos que ponen el acento en la necesidad de las campañas de prevención como elemento imprescindible en todos los países a riesgo de evolucionar hacia guarismos como los de aquel continente.

En su elocuente alegato, Annan pone el acento en que el VIH/sida es un desastre de proporciones globales.

Más de 8 mil personas mueren cada minuto como consecuencia del sida. Cada hora cerca de 600 sujetos se infectan, agrega el dirigente. En su testimonio, Kofi Annan relata cómo la comunidad internacional avanzó de manera extremadamente lenta durante casi 20 años antes de tomar conciencia de la gravedad del flagelo y asumir un conjunto de medidas destinadas a prevenir y combatir la enfermedad.

Según expresa, esa situación tendió a revertirse en el año 2000, con el esfuerzo conjugado de la comunidad de naciones. La gran preocupación que embarga ahora a los líderes de los proyectos sanitarios es si los sucesos aciagos del 11 de setiembre no harán dar marcha atrás al combate mundial planificado contra una epidemia de alcance, justamente, planetario.

Una información que los expertos se han ocupado en divulgar es la relativa al relanzamiento de la epidemia en zonas donde ésta había disminuido en forma sustantiva. Países como Francia, los Estados Unidos y Canadá registran un retomada de los índices ascendentes que revela una peligrosa tendencia en algunas esferas de la población en el sentido de minimizar el efecto del contagio y confiar excesivamente en las posibilidades de curación que brindan los nuevos medicamentos.

Los técnicos advierten de la extrema peligrosidad de «argumentos» como éstos y señalan como prueba el crecimiento de la contaminación por descuidos.

La advertencia de los expertos y dirigentes de las Naciones Unidos son un alerta que todos debemos atender: gobiernos y líderes en el campo de la educación y la acción comunitaria tienen un papel cardinal en la lucha contra el flagelo. *

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