El biodiesel
MARCELO JORGE FILOMENO
Se está buscando por parte de los propios productores y entidades ligadas, de una u otra forma, al quehacer agropecuario. Ejemplo de ello fue la exitosa jornada realizada el mes de setiembre en establecimiento rural cercano a Dolores, con nutrida concurrencia convocada para escuchar a técnicos exponer sobre la tecnología de la siembra directa y sobre la producción de biodiesel a partir de cultivos agrícolas.
Sobre este último tema, de extraordinaria importancia hoy para generar fuentes de producción y trabajo en el Interior del país, disertó un ingeniero argentino, transmitiendo, conjuntamente con conceptos básicos sobre la elaboración del combustible vegetal, parte de la experiencia que ha ido acumulando a nivel mundial y particularmente en la Argentina, donde ya hay pequeñas plantas operando en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires, además de grandes proyectos, que involucran a productores y gobierno, en alguna otra provincia. De modo que, vecino al litoral suroeste uruguayo, zona de mayor potencial agrícola, se desarrolla exitosamente este emprendimiento, sobre la base de cultivos oleaginosos clásicos, como el girasol y la soja, y la posibilidad de introducir otro, como la colza, implementado en Europa.
La convocatoria referida sintetizaba, precisamente, algunos puntos a tomar en cuenta en la actual situación de deterioro productivo, como lo son por ejemplo: 1) el grave problema que enfrenta el país para la colocación de nuestra producción en el exterior; 2) la permanencia de todo tipo de obstáculos –arancelarios y no arancelarios– para la compra, por parte de los países desarrollados, de los productos agropecuarios; 3) las dificultades del sector agrícola para comercializar las cosechas, dificultades agravadas ahora por los factores climáticos.
A estos factores se agregaba la creciente importancia del cuidado del medio ambiente y la necesidad de reducir la emisión de los gases de «efecto invernadero».
Soluciones para el presente, apostando al futuro
De eso se trata cuando hablamos de la producción de biodiesel, buscando respuestas concretas, no solamente programáticas, susceptibles de ser implementadas ayer. Aumentando la demanda de productos agrícolas, agregando valor a los granos y generando empleo e inversiones en el Interior del país. Complementariamente, Ancap, que se ha mostrado interesada en el tema, puede intervenir en la parte industrial, sola o asociada, como lo hace con otros sectores de su oferta productiva. Los biocombustibles deben integrar necesariamente una política de Estado energética. Con más razón hoy en que los fanáticos de todo signo están haciendo temblar al mundo y hay que pensar estratégicamente en nuestros recursos, para potenciarlos y mejor aprovecharlos.
El Uruguay es uno solo
Si bien el capitalismo dominante en el mundo se rige, de fronteras adentro o de fronteras afuera de los países, por la regla del desarrollo desigual y combinado, con su secuela de poderosos y débiles, ricos y pobres –países o personas– generando toda clase de terribles contradicciones, el pensamiento y la acción progresista debe intervenir para evitar que la lógica del sistema cause los menores daños posibles, hasta tanto no se opere su sustitución. Ello en todos los planos. En el tema que nos ocupa, nos causa estupor ser informados respecto a que, se menciona solamente al departamento de Paysandú como único destinatario de los estudios gubernamentales sobre la producción de biodiesel, como asimismo el único lugar elegido por una empresa italiana para invertir en el trayecto. Empresa de nivel internacional con intereses productivos que van en el sentido de los postulados del Tratado de Kyoto. Si bien es de alegrarse que llegue a nuestro país este tipo de inversiones, para la producción y el trabajo, defendiendo el medio ambiente, corresponde sean sensibilizadas respecto a todas las alternativas posibles. En ese sentido, nadie ignora en este país que el litoral suroeste es la zona de cultivos oleaginosos por excelencia. Los departamentos de Soriano y Colonia no pueden estar ajenos a esta experiencia productiva, que debería ponerse en marcha ya –como asimismo en Paysandú y en cualquier otro departamento apto– apenas pueda efectuarse el laboreo previo a las siembras de verano, llevando el área de girasol a por lo menos 200.000 hectáreas, de modo de comenzar a revertir la situación de crisis del sector. Con precios altos del oleaginoso el beneficio será obvio. Con precios bajos, funcionará la alternativa de biodisel. Si no lo asumen así el gobierno nacional, el Banco República y los inversores, deberán reivindicarlo los productores, a través de sus agremiaciones, exigiendo a las respectivas intendencias una participación activa en la implementación de la propuesta, gestionando los recursos ante quien corresponda. La situación no admite más dilaciones. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad