REESTRUCTURA DE LA SALUD

Avanzando a los ponchazos

LUIS JOSE GALLO IMPARIALE

 

En los últimos siete años, desde el casco central del MSP varias reestructuras se han intentado llevar a cabo. Que en este país la salud va a los ponchazos no es ninguna novedad. El viejo y campero refrán «todos somos buenos gauchos pero el poncho no aparece» podría leerse en estas épocas posmodernas: «todos somos reestructuradores pero la plata desapareció».

Al MSP no le falta voluntad para sacar adelante un Programa de Salud solidario, equitativo e igualitario, tampoco carece de técnicos, menos de papeles: estudios por aquí, estadísticas por allá, lo que significa miles de hojas escritas, de horas trabajadas, de plata ganada para no pocos consultores (recordemos los proyectos FISS Y FAS, que costaron millones de dólares) y de dinero perdido para las arcas del Estado a la hora de evaluar resultados.

Pero voluntad debe haber, porque en esta nueva reestructura (que reestructura la reestructura anterior, de la que aún no nos queda claro si algo se ejecutó) se dice que el Programa estará comprendido dentro del Proyecto Salud 2010, denominación futurista que, al menos, eleva la esperanza.

Para refrescar la memoria, diremos que en Salud se invierte el 10,3% del PBI, de los cuales el Sector Privado se lleva el 8%, repartiéndose el 2 % restante entre el Sector Público (61 Hospitales y 192 Policlínicas de ASSE) más Sanidad Militar y Policial.

Si bien el objetivo general de esta reestructura («restablecer la misión del MSP en su rol rector») y el estratégico («reestructurar el MSP para adecuar la organización estructural y funcional a los fines de su misión») son comunes a la anterior, en lo que a ASSE respecta comienza a complicarse el panorama. El documento apunta textualmente a: «Reestructurar el sistema de asistencia, priorizando el primer nivel de atención y fortaleciendo la eficacia y eficiencia de los hospitales. Reestructura técnica de los servicios, fijando niveles de complejidad asistencial. Reestructurar la organización administrativa de ASSE. Identificación y categorización de usuarios. Mejorar la calidad de la atención brindada a los hospitales públicos. Mejorar la administración de las Unidades Ejecutoras con énfasis en el desarrollo de Areas Seleccionadas».

En otras palabras, se podría decir que las modificaciones dispuestas para ASSE son la regionalización de los hospitales, clasificándolos y subdividiéndolos en función a su nivel de complejidad. De esta forma se logra descongestionar los centros asistenciales, debiendo los usuarios recurrir a las policlínicas, cuando la dolencia así lo permita, pero priorizando la Asistencia Primaria en Salud.

Esto lo compartiríamos «in totum» si se explica cómo se solucionará la infraestructura. Todos sabemos que son endémicas las carencias que padece el Ministerio de Salud en recursos materiales y humanos. ¿Cómo va a hacer el pobre MSP con sus magras 192 Policlínicas para atender una masa de usuarios que, si se logra identificar –otro de los puntos clave–, seguramente ronde el millón doscientos mil usuarios?

Sabemos que el BID impulsa el Programa Salud 2010. Seguramente con esto tenga que ver la disponibilidad para llevar adelante la reestructura.

No se habla de mejorar recursos para acompasar los hechos de la Reestructura del Sector Público, ni se menciona que el Presupuesto actual del MSP es insuficiente. Aún no han respondido a nuestra pregunta de si se votarán más recursos o se gestionará otro préstamo del BID.

Mientras pasa el tiempo, los usuarios del sector público esperan alguna señal de aliento que mejore el nivel de atención, la reestructura amenaza pero no se concreta, surgiendo dudas en cuanto a su eficacia y eficiencia en función de la no previsión de recursos.

En materia de Salud Privada, el BID ya aprobó un Préstamo de 75 millones para fortalecimiento del Sector de Montevideo. Del Interior ni se habla.

Como si esto fuera poco, el ministro de Economía y Finanzas (MEF), contador Alberto Bensión, el viernes 23 de noviembre, en el Seminario sobre el futuro de la Medicina Colectiva en el Uruguay, expresó con mucha –demasiada– franqueza que cada vez que tiene que decidir algo sobre el Sector Salud se enferma, y que esa área le molesta porque se maneja con tarifas únicas, paga pocos impuestos, ni es eficiente y, aparte, él (Bensión) no cree en el Sistema de Solidaridad Intergeneracional porque eso va contra sus convicciones económicas liberales. Sincero, el hombre, pero muy preocupante para el futuro del sector.

Estamos lejos de poner en marcha una reestructura en la salud si, por un lado, los recursos presupuestarios para el sector público siguen siendo escasos –y además recortados– y, por otro, desde el MEF se pronuncian discursos tan poco alentadores, teniendo aún en la agenda temas como tarifa o cuotas múltiples, aplicación de IVA, paquetes asistenciales, seguros parciales, nacionales o multinacionales.

Sin duda, duras batallas quedan por delante. *

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