Sólo las firmas pueden detenerlo
No obstante el curso ascendente de la campaña de firmas por el plebiscito que deje sin efecto los Artículos Nº 612 y Nº 613 sobre Antel-Ancel –se está apurando la aplicación de lo previsto en el 613– lo que permite que la empresa se divida en unidades de negocios que, como sociedades anónimas, pasen a operar en forma independiente. Es lo que se ha dado en llamar el «desguace» de la empresa.
Por otra parte, en tales sociedades anónimas no se determina qué porcentaje quedará en manos de Antel, lo que de por sí significa toda una definición: desarticulación y privatización representan las dos caras de una misma moneda.
En ese apuro por abrir camino a la implementación del Artículo referido, está haciendo punta la llamada Ursec, organismo regulador creado en la Ley de Presupuesto y recientemente integrado por la Presidencia de la República con el Dr. Pérez Tabo, el Dr. Camelo y el Ec. Mario Vergara, ninguno de los cuales, para despejar algunas dudas existentes, cuenta con el aval de las autoridades del Encuentro Progresista-Frente Amplio.
En efecto, la Ursec está acelerando la autorización del ingreso al Mercado de Telefonía Internacional, de 24 empresas, dándole total libertad de competencia sin ni siquiera exigirles que den un servicio universal como el que brinda Antel, a un precio y calidad de servicio que es la misma, tanto en Montevideo como en el pueblo más alejado del Interior del país. Por si lo anterior fuera poco se pretende cobrar la ridícula suma de U$S 5.000 (sí, leyó bien, cinco mil dólares americanos) para otorgar los permisos.
Antel recaudó 80 millones de dólares en el año 2000 por concepto de telefonía internacional, siendo uno de los negocios más rentables de la empresa pública.
Entre las empresas que están en vías de autorizarse, figuran Telefónica de España, con gran presencia en la región, Bellsouth y Telmex, todas ellas decenas de veces más grandes que Antel, que pueden actuar –si así lo decidieran– con precios por debajo de los costos, con tal de desplazar a Antel de un mercado de máxima libertad, como pretende la Ursec.
Otras de las 24 empresas que están solicitando autorización son pequeñas y totalmente desconocidas, las que seguramente querrán sacar una rápida ganancia, desapareciendo luego del mercado, como ya lo ha hecho alguna de las competidoras de Antel en el Mercado de Datos, tal el caso de Velocom.
No obstante, estos no son los únicos aspectos resaltables. Sin agotar la nómina, mencionemos que se está a punto de licitar tres bandas de telefonía celular.
Como se ve, una verdadera «avanzadilla» , que no se sabe en qué puede terminar si la ciudadanía, soberanamente, resolviera anular los Artículos 612 y 613.
Claro que, cobijados en la táctica del «silencio», los promotores de la privatización, no se han molestado en explicarle a la población, cómo piensan suplir los aportes de Antel a Rentas Generales, que en el ejercicio 2000, llegaron a U$S 556 millones de dólares americanos, por concepto de impuestos y utilidades. En estos tiempos críticos en lo económico y social nuestros devotos del «Dios Mercado», cegados por su fundamentalismo, no se detienen a pensar qué pasará con la Salud Pública, la Educación, la Seguridad Social, etc. si se llega a concretar su objetivo desmantelador de nuestras empresas públicas.
Por estas razones y por estar en juego un patrimonio, que sólo podrá ser modernizado y mejorado en eficiencia y eficacia si permanece en manos de sus dueños genuinos, por depender en grado sumo de lo anterior la posibilidad de cambios progresistas en el país, es que, con toda modestia, exhortamos a multiplicar esfuerzos para darle el impulso final a la campaña de recolección de firmas para que el pueblo decida, como lo hizo en aquel histórico domingo 13 de diciembre de 1992. *
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