La derechización mundial

LEOPOLDO AMONDARAIN

 

Tendenciosamente la derecha disfrazaba los excesos y crímenes imperiales igual que los imperios izquierdistas con argumentos más o menos exitistas. Si los bolches rusos cometieron crímenes como fueron los de Hungría, Checoslovaquia, Lituania, etcétera, EEUU los dejaba «petisos» con su rosario de monstruosidades en el mundo en general y en nuestra América india en particular, Hiroshima y Nagasaki, Irán, Kosovo, Guatemala, etcétera. Por citar los más groseros. Pero con el deceso del imperio soviético, y amos y dueños de vidas y haciendas del orbe, la cosa se ha ido agravando progresivamente. O sea, de a poco van imponiendo su voluntad contundente, bajo el manto de una globalización dependiente y servil de su voluntad imperial. La lucha contra el terrorismo con todas sus variantes les sirve como argumento impositivo definitorio. Se ha formado a esos efectos la globalización de la represión. En esa «bolsa» ideológica cabe todo lo que pueda «molestarle», sea o no «terrorífico».

Desde el pique, para su estancia indoamericana, forman el TIAR. El mismo no deja de ser un marco jurídico militar, dirigido obviamente por ellos, para aplastar cualquier «Espartaco» libertario que pueda surgir en el continente.

Y se va más lejos incluso, y es lo que más alarma.

La creación de una organización mercosuriana «inteligente» que vigile, controle, investigue y como es lógico reprima llegado el caso, a los ciudadanos de nuestras patrias soberanas y presuntamente libres que tengan ideas nacionalistas y antiimperialistas.

En definitiva, tenemos el vanidoso privilegio –pero de dudoso placer por cierto– de suplir al «oso» comunista en la escala de riesgo que pone en jaque la vida democrática occidental y norteamericana. Marx, Lenin, Mao son piezas de museo.

Los peligrosos serán en el futuro los admiradores de los Nasser, los Perón, los Getulio, los Herrera y los actuales como Chávez, los Marcos, los Arafat y, por qué no, hasta los Fidel.

Ser imperialista, en tan pintoresca escala de valores, según parece es bueno.

Los malos somos los que defendemos el derecho de las patrias chicas a su soberanía y libertad. Los que aspiran a los logros sociales y defienden las riquezas patrias contra las multinacionales.

Los que quieren revelarse legítimamente contra el derecho de «pernada» yanqui. Este servicio inteligente represivo mercosuriano a funcionar, tendrá el seguimiento minucioso como corresponde, de nuestas vidas y costumbres.

Figuraremos, de frente y de perfil, presumo que yo no me escapo, en su galería de gente ideológicamente peligrosa.

Y mientras sea estar en la galería solo, vaya y pase. Lo peor sería –y es de esperar ante el tren de «terrorismo» que se quiere combatir– que resuciten los Dan Mitrione y los Siracusa. Si alguno creyó que habían muerto, le erraron fiero. Y no me creo ningún zahorí.

Hay evidentemente un avance derechista y represivo mundial. Los países o gobiernos de izquierda están en pleno repliegue. Si no aliados al propio yanqui, por lo menos tratando domesticadamente de aplacar sus iras y ser vistos como zurdos amistosos y cooperantes democráticos del imperio. Incluso en nuestras órbitas vernáculas, observamos concurrencias «progresistas» a reuniones y conferencias, entreverados con representantes de la ultraderecha, de franco tinte capitalista e inocultable asociación con el imperio.

Vemos muy poquitos jugarse a favor de los débiles, por ejemplo Arafat y sus palestinos. Si a éstos mañana se les ocurriera dar una conferencia explicando su legítimo derecho a sus territorios históricos, soberanos y libres, yo comprometo mi existencia y no soy árabe, me gustaría saber cuántos, incluyendo a esos «progresistas», se animarían a concurrir. Obviamente soy consciente de que hoy los nacionalismos son quemantes por más razones válidas que puedan esgrimir.

De cualquier manera no negaremos nuestra prédica nacional. Siempre he sido blanco y nacionalista, oribista, saravista y herrerista.

Quedaríamos en ridículo si por temor o calculismo oportunista cambiáramos de brillo ideológico. Defenderemos siempre a los vascos, irlandeses, chechenos, palestinos, colombianos, y a todos los explotados por el imperialismo y sus políticas globalizantes represivas y explotadoras. Con quienes lo hagan, allí estaremos. *

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