Pan de Azúcar y eficiencia
RUBEN MARTINEZ HUELMO
Recientemente en un reportaje dominical de El País, de Montevideo, al doctor Ignacio De Posadas, éste se refirió en breves conceptos a la recordada venta del Banco Pan de Azúcar.
Y como es una costumbre en ese asunto, culpó al denunciante de aquel desacierto gubernamental. Pero desde el mismo diario el sábado 29 de julio de 1995 –en editorial– se le decía al ex ministro: «Solamente por un cierto grado de ofuscamiento pudo el ex ministro de Hacienda exclamar que volvería a firmar cuanto firmó respecto al Pan de Azúcar, cuando la resolución adoptada por unanimidad en la Cámara, en un texto que fue objeto de considerables suavizaciones para evitar prejuzgamientos, dice textualmente en relación con la venta del Banco «que dicho negocio jurídico no habría tenido las salvaguardas suficientes por consecuencias de las decisiones adoptadas por el Directorio del Banco Central del Uruguay, según surge del análisis hecho por esta Comisión». Y desde el mismo editorial, El País le preguntaba al Dr. Ignacio De Posadas «un jerarca del nivel del ex ministro de Hacienda y de su prestigio personal: ¿Volvería a firmar un negocio jurídico que no habría tenido las salvaguardas suficientes, cuando están en juego millones de dólares y el interés de un gran número de ahorristas?». Más tarde, en el plano judicial, el juez en lo Penal, doctor José Bacaldi, dirá en el expediente del procesamiento «que se monopolizó el conocimiento de los hechos, se aportó información errátil y se influyó con ello en la opinión de los restantes involucrados (directores del BROU y de la Corporación Nacional para el Desarrollo) para que sus votos fueran favorables».
Consignará el juez de la causa «que se desatendió como consecuencia de ese accionar lo fundamental en la competencia del Banco Central del Uruguay en materia de ingreso a la plaza financiera, es decir asegurar la solvencia, respaldo y compromiso de quienes ingresan a la misma».
Así fue que casi se llegó al año 1997 sin que el juez hubiera podido comprobar ni la solvencia ni el respaldo de los nuevos accionistas. ¿Para qué seguir? El expediente judicial es de acceso público, sumado a ello todas las instancias parlamentarias nos dan a saber lo suficiente como para manifestar que se solicitan más garantías para comprar una heladera que aquellas que se solicitaron a los compradores del Pan de Azúcar.
Es asombroso ver y escuchar a ciertos agentes políticos y empresariales hablar con suficiencia y dedo acusador del «país eficiente», del «costo país», de lo que gana un portero, un maestro, un bancario o un administrativo estatal. Pero téngase la plena seguridad de que de las ineficiencias de las jerarquías para vender un banco y de sus costos respectivos, de ello es difícil que hablen. Entonces es de mala fe responsabilizar al ex diputado Machiñena del sonado asunto del Pan de Azúcar tal como lo hace De Posadas en el reportaje citado al comienzo.
No se trataba de un asunto partidario como pretende hacer creer el ex ministro, por lo contrario era y es un tema que concierne a todos los uruguayos.
Los costos millonarios en dólares de la llamada «banca gestionada» se han pagado y se lo seguirá haciendo, con dinero de las arcas nacionales, el que emana de la pesada carga tributaria que pagamos todos. En consecuencia el ex diputado Machiñena cumplió con su deber, al denunciar y promover la investigación parlamentaria de la venta irregular del citado banco. Gracias a su gestión la opinión pública pudo conocer qué tan eficientes son algunos patricios administrando la cosa pública. *
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