Que las aguas se vuelvan transparentes
Algunos de los temas que han golpeado a la opinión pública en las últimas semanas, como los llamados «pases en comisión», requieren que se adopten medidas inmediatas, aclarando quiénes son los funcionarios que se encuentran en esa condición y qué hace cada uno de ellos al servicio de cada legislador.
Ese camino es necesario para mantener la credibilidad en el Parlamento, principal reservorio de la democracia, y así emprender de inmediato el camino necesario para aventar cualquier suspicacia que se teja en torno a una situación que es más que espinosa. Ese es el único camino. Sabemos que los que se enfrentan al problema, saben que la situación es difícil desde muchos puntos de vista. Porque en alguno de los baches que existen la ética de algunos puede quedar cuestionada.
Se está mencionando que esposas de legisladoras han sido favorecidas con la aplicación de ese arbitrio; también que periodistas se encuentran en esa situación, sin trabajar en la función pública, y que tendrían acuerdos de dudosa validez con legisladores. También está el rubro de los «amigos políticos» que nunca son vistos por los despachos del Legislativo, cuando no son «desconocidos contrabandistas», colocados allí para cumplir con un favor político pedido por un tercero.
La opinión pública está golpeada por toda esta situación, a la que se suma el tema de los contratos de obra y servicio, los ingresos de personas «para lo que mande» el Presidente de la República, tema que ha sido tratado en más de una oportunidad. Sobre el punto debemos reconocer que, por el momento, el presidente Batlle ha tenido una actitud más recoleta que la del anterior mandatario, que engrosó este rubro sin medida y sin que nadie entendiese para qué tarea específica se contrataban a algunos funcionarios.
Todo lo que está ocurriendo hoy, por esos antecedentes, exige un blanqueo absoluto no para entrar en una comidilla pública y buscar «destripar» a los autores de excesos, sino para que los uruguayos sepamos en qué se gastan los dineros de todos y, si se concluye que el beneficio de que gozan los parlamentarios es desmedido, para que el arbitrio se corrija.
Por eso es necesario, sin ninguna clase de dudas, que todos conozcamos lo que está ocurriendo en ese ámbito. Ya hubo un pedido de informes del diputado Víctor Rossi en ese sentido, encaminado a desentrañar de entre los vericuetos de la burocracia parlamentaria, quiénes son y qué hacen cada uno de los funcionarios públicos que se encuentran en esa situación.
De lo contrario, ocurrirá que será peor la enmienda que el soneto. Comenzarán o seguirán los transcendidos, las versiones que podrán estar vinculadas a la verdad o no, convirtiéndose todo en un potaje que, al ser revuelto en una gran olla, no diferenciará a justos de pecadores.
Es un asunto trascendente que no debe morir en el olvido, ya que en el mismo están en juego elementos fundamentales para el funcionamiento del país, del Gobierno, del Parlamento y, además, de los propios Partidos Políticos. No tiene sentido a esta altura de la crisis uruguaya, cuando están congelados sueldos y jubilaciones, caen las exportaciones, la recaudación es cada día menor creciendo mes a mes la desocupación (oficialmente el 16%), que alguien que esté viviendo alguno de los coletazos de la misma, se enfrente a una situación que podría ser interpretada como la utilización de privilegios de dudosa ética, de evidente o particular clientelismo político.
Para alejar de la mente de todos las posibles suspicacias, lo mejor es que las aguas se vuelvan transparentes.
¡Es algo fundamental y necesario¡ *
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