Conveniencia de la tercerización del servicio de limpieza

MARIO CAYOTA

 

Nosotros no participamos del espíritu privatizador preconizado por ciertas corrientes que hoy surcan nuestro continente, pero tampoco somos defensores de un Estado absorbente que ahogue otras formas de propiedad y gestión. En cambio, sí somos decididos partidarios de preservar para el Estado aquellas áreas estratégicas que aseguren su soberanía y le permitan a través de políticas adecuadas, promover un auténtico desarrollo humano sustentable. De ahí que nos sintamos plenamente expresados cuando en las bases del programa del Encuentro Progresista – Frente Amplio, en su numeral 4 se establece que el Estado debe desempeñar un rol dinámico, manteniendo su presencia en los sectores estratégicos de la economía, participando en forma permanente o circunstancial en los que no se consideran esenciales; y todo ello con el objetivo final de alcanzar el bienestar de los uruguayos. Esa y no otra es su razón de ser. Acorde con lo expuesto, y como criterio general, sólo nos negamos a la privatización de las áreas estratégicas directamente vinculadas al desarrollo o a la soberanía.

En cuanto a las restantes, la conveniencia o no de hacerlo ha de evaluarse en cada caso y de acuerdo con los intereses del pueblo, es decir, de la gente.

Nos parece importante enfatizar que en la concesión que se proyecta no se enajenan bienes comunales, sino que se terceriza una gestión que deberá cumplirse en condiciones que la Intendencia estipula y en período a término, con una permanente supervisión y evaluación del desarrollo de la tarea y cumplimiento de los requisitos que se establecieran en el contrato.

De ahí que, sin introducirnos en qué es privatizar y qué tercerizar, nos parece que la concesión que se propicia no puede asimilarse sin violentar los hechos a otro tipo de operativos, caso, por ejemplo, de la venta total o parcial de las empresas públicas.

Establecida esta distinción, así como decimos que no advertimos en este operativo nada que contradiga nuestros principios, también debemos manifestar, de acuerdo con el sentir de nuestra fuerza política, que esta tercerización debe ser acotada y no generalizarse.

El servicio tercerizado y realizado a través de una empresa privada, nosotros creemos que junto a esta forma, que es una dimensión de lo que puede ser la gestión comunal, deben coexistir también otras formas. Por ejemplo, la representada por las organizaciones sociales, a las cuales la Intendencia les ofrece la posibilidad de que quienes las integren realicen una significativa experiencia educativa y de servicio. Y a estas dos dimensiones dentro de esta pluriformidad de gestión tendrían que sumarse, desde nuestro punto de vista, las cooperativas de trabajadores, las cuales con su propio perfil podrían integrarse a este entramado laboral. Y, finalmente, está la amplísima área tradicional, integrada por el trabajador municipal.

Aclaramos que la primera forma a la que aludíamos, y en la cual la empresa privada se hace presente, puede ser útil. Puede serlo, asimismo, como un indicador y un referente. Pero no nos parece que deba servir de comparación mecánica, por ejemplo, con el trabajo del obrero municipal, ya que la labor cumplida se desarrolla a través de formas de naturaleza diversa. En cuanto a la labor de los integrantes de las organizaciones sociales, estimamos que esto ha demostrado no sólo gran efectividad en relación al servicio, sino también con referencia a las comunidades barriales involucradas.

Nos parece, entonces, que de lo que se trata es de conformar una gestión pluriforme, en la cual los funcionarios municipales con espíritu creativo y renovado, sean el eje de la labor comunal. Porque les asignamos en esta nueva etapa a los funcionarios municipales un papel protagónico, es que durante estos meses hemos puesto todos nosotros especial empeño en alcanzar un diálogo fluido y fructífero con el gremio municipal.

De ahí que se haya buscado acercar las posiciones de la Administración y del gremio, aspirando a perfeccionar el pliego de licitación. En lo que a nosotros atañe, hemos recorrido este camino de diálogo teniendo como andarivel a los vecinos y a los trabajadores. Pensando que el objetivo central es el servicio a los vecinos, para obtener la buena calidad de vida de ellos es que debemos esforzarnos por involucrar a los trabajadores municipales en la gestión.

Tenemos claro que el objetivo prioritario son los vecinos, pero también estamos convencidos de que si, dentro de lo posible, no se logra un marco de relacionamiento satisfactorio con los trabajadores municipales, aquel objetivo mal podrá cumplirse.

Sin duda que todo relacionamiento entre la Administración y el gremio conlleva, por su naturaleza, algo de dialéctico. Ciertamente que la Administración y el gremio se mueven en esferas distintas, con cometidos y roles diferentes, pero no por ello estas esferas están condenadas a moverse en forma asincrónica por la eternidad. Administrar los disensos y no violentar los tiempos de resolución, puede ser también un significativo ejercicio de autoridad, quizás menos espectacular que otros pero seguramente más sabio.

Estamos convencidos de que el tiempo invertido no ha sido en vano. Aun cuando persistan enfoques diferentes; la declaración votada en la Asamblea de Limpieza Urbana así nos lo atestigua; se ha logrado alcanzar una sintonía, un acercamiento que confiamos permitirá avanzar en el diálogo y en el clima de confianza necesario para la prosecución de metas comunes. Desde esta perspectiva, pensamos que la madurez de la actual dirección gremial, permitirá que la participación de los trabajadores, sin mengua de sus legítimas reivindicaciones, se profundice y consolide. Entre los varios logros positivos del llamado a licitación creemos que, más allá de su perfectibilidad resalta el hecho de que este programa busca incorporar a la población al problema de la higiene de la ciudad, sensibilizándola desde el punto de vista ambiental y comunitario; justamente, con los aportes del Grupo Ambiental de Montevideo, puede también iniciar la selección de los residuos que exigen hoy las políticas ecológicas a nivel universal.

«Si quieres alcanzar lo posible, trabaja por conseguir lo imposible», enseñaba don Miguel de Unamuno. El resultado obtenido a través del trabajo motivado por este pliego de condiciones, nos hace pensar en lo acertado del consejo de don Miguel. Hay que continuar trabajando para que más cosas sean posibles. Y hay que continuar trabajando entre todos. *

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