Sugerencias para el funcionamiento de los comités de base
JOSE LUIS BLASINA
Es necesario realizar una advertencia inicial en el sentido de que este aporte ni desconoce la importancia de abordar otros niveles en el organigrama estructural del Frente Amplio, ni tampoco, la diversidad organizativa y de funcionamiento que se constata entre Montevideo y el Interior.
Por supuesto que la intención tampoco transcurre en línea con la falsa contradicción Dirección Base.
Con estas aclaraciones previas y tratando de ser sintéticos, aunque no esquemáticos, haremos una exposición del tema, seguramente incompleta, a través del siguiente punteo:
1) Subsisten ópticas diferentes –a veces no demasiado explícitas– respecto al rol y funcionalidad de los Comités de Base en la estructura frentista. Por un lado aparecen opiniones que señalan la necesidad de discutir su vigencia, por otro, persisten con fuerza aún las rémoras de un internismo paralizante y desestimulador.
Entre ambos extremos se ubican gamas diversas, donde las excepciones no alteran una regla general: existe un importante grado de confusión en cuanto al papel que deberían cumplir en esta coyuntura histórica tan especial. Esa confusión, constatable en la práctica política concreta y no tanto en el simbolismo histórico que persiste y nos une, nos parece que habilita un intercambio impostergable, fraterno, franco y constructivo, tan lejos de ubicar «culpables» como de desconocer diferencias y matices.
2) Para discutir este tema deberíamos partir de lo que nos parece una premisa: tratándose de organismos que tienen, entre otras, la misión trascendente de establecer con el conjunto de la sociedad, su vigencia y operatividad, vinculadas a la estrategia de aproximación al gobierno y al poder, adquieren particular relevancia en esta coyuntura histórica.
3) Por otra parte, creemos oportuno discurrir sobre estos aspectos políticos y organizativos, con cierta continuidad respecto a la actualización ideológica. En realidad, la propia dialéctica entre la teoría y la práctica de una fuerza política que aspira a gobernar con y para la gente, integra ambos campos indisolublemente. La continuidad mencionada debería implicar entonces el abordaje de esta temática el año próximo, sin más demora.
4) Este intercambio que proponemos y que corresponde a la responsabilidad primera de los organismos de dirección frenteamplistas, debería avanzar distinguiendo, a los efectos del análisis, dos aspectos del problema. El primero hace a la definición de criterios generales para el accionar político de los organismos de base; el segundo tiene que ver con la descentralización operativa de los mismos.
5) Creemos que la definición de criterios generales debería contemplar algunos elementos básicos a saber:
a) Deberían acotarse al máximo posible los tiempos de información y discusión de los temas de agenda de la Mesa Política, de las Coordinadoras y/o Departamentales, y de los propios Comités de Base, en la zona operativa de cada organismo de base.
b) La información, desde las Coordinadoras y/o Departamentales a los Comités de Base, debería ser precisa y documentada. Ello evitaría distorsiones involuntarias en la transmisión que pueden influir negativamente en la cohesión interna.
Asimismo, deberían establecerse jerarquizaciones temáticas y límites de tiempo para su tratamiento.
c) Las reuniones de los comités, independientemente de su frecuencia, deberían con cierta anticipación y con un criterio amplio aunque no indiscriminado. Esto debería acentuarse cuando se discutan temas importantes.
d) Aunque es un tema no sencillo de resolver en la práctica, las Coordinadoras o Departamentales deberían incluir temas municipales en la información a las bases, sin perjuicio de discutir, con un criterio orientador, los temas que, por su trascendencia, así lo requieran.
e) Los referentes designados en cada coordinadora o departamental deben abordar esta tarea con la mayor dedicación posible.
Por otra parte, sólo con los integrantes de la Mesa Política, los parlamentarios y los ediles llegamos a unos 200 compañeros y compañeras que podrían dar mucha más fluidez y continuidad al contacto con la base, aspecto que cada vez se vuelve más importante.
f) Aunque es un tema delicado y variable según cada zona o departamento, sería necesario establecer instancias de coordinación con las organizaciones hermanas del Encuentro Progresista.
6) En lo que respecta a lo que llamamos «descentralización operativa» de los organismos intermedios y los Comités de Base, nos parece que cabe partir de los elementos conceptuales. Si la descentralización implica la delegación de funciones en el marco del funcionamiento orgánico, el desafío consiste en que los organismos de base diseñen políticas específicas según las características de sus respectivas zonas de influencia.
y al mismo tiempo una apelación a la creatividad del militante.
Es así que las actividades planificadas por las coordinadoras y departamentales o desde los Comités de Base, podrán cubrir el desarrollo de acciones solidarias del más diverso tipo, así como emprendimientos en coordinación con organizaciones sociales de la zona, etc.
Para estas cosas no parece imprescindible que siempre pongamos por delante nuestros símbolos.
Alcanza con que los llevemos en el corazón, la inteligencia de la gente hará que a la corta o a la larga se nos identifique como lo que somos. *
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