PARA ELLOS NO ES POCA COSA

El aplauso del FMI

Hoy, el retroceso económico se observa a todo nivel, en la vida cotidiana. No es necesario ir a los asentamientos precarios que aumentan en dimensión día a día, ni introducirse en los barrios obreros, como el Cerro y La Teja, para advertir las distintas facetas de la crisis.

Basta con concurrir a un supermercado, incluso de las líneas más importantes y en los barrios en apariencia menos afectados, para enfrentar el fenómeno de encontrar menos cajas habilitadas, poca gente comprando y una ostensible disminución de personal. ¿Qué significa ese panorama? Nada más y nada menos que se están vendiendo menos artículos alimenticios, que los niños están consumiendo menos leche, que se comercializan volúmenes menores de pan y otros comestibles. Ni hablar de los artículos prescindibles, algunos de los cuales ya no aparecen en las góndolas.

Usaremos hoy sólo este ejemplo, para no reiterar imágenes repetidas y que todos conocen. Pero sí debemos preguntarnos. ¿Qué hace el equipo económico, con su legión de asesores, para modificar esta situación que está llegando a extremos inéditos? La respuesta, tanto como lo entendemos todos, es: nada.

¿Cómo es ello posible? ¿La miopía puede ser tanta que quienes pasan horas y horas en las oficinas de Colonia y Paraguay, no vean lo que está ocurriendo a lo largo y ancho de la República? ¿Puede ser que el sectarismo ideológico que expresan les haga interpretar tan mal la realidad?

Por su lado, el Presidente de la República, cuando habla de la situación que están viviendo sus compatriotas, muchas veces bromea, alegando que él se encuentra en la Estación Carnelli, y ya está por llegar a su meta. ¿Qué significa este mensaje? Habría que intentar alguna vez una interpretación del mismo, pues una de las respuestas que aparece en la superficie de esa lamentable expresión del mandatario, es más que lamentable.

Por su parte el ministro de Economía, con su cara adusta, muchas veces parecería entender, por su gesto, que su acción es contraria a los intereses de la gente. Sin embargo sigue en la misma ruta, dirigida a un abismo como el que hoy está enfrentando la Argentina.

Para colmo, en torno a lo que ocurre en el país vecino, siempre alienta lo peor, sin entender que por ese camino la caída argentina será indefectible.

La evidencia es que lo que está estancado en la estación Carnelli es el propio gobierno, que no sabe cómo dirigirse a Yatay, teniendo como único camino una vía muerta que conduce a un desastre nacional. Pero quedan satisfechos por un tema que para ellos no es menor: el aplauso del FMI.

Para ellos, ese aplauso no es poca cosa. *

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