Políticas sociales en el tapete

JORGE R. BRUNI

 

Menem preso, Fujimori que toma el avión prácticamente con los calzoncillos en la mano y sin afeitarse, Color de Mello sacado mas rápido que volando, Pinochet, medio loco, medio vivo, uno no sabe a qué atenerse. Unos y otros, y otros más, andan en problemas.

Pero ya no sólo están en peligro los corruptos, asesinos, torturadores o genocidas, por más que algunos de ellos hayan sido elegidos democráticamente.

También allá en el norte «desarrollado», Génova, más de 200.000 manifestantes sitiaron a 8 presidentes o primeros ministros reunidos a bordo de un lujoso transatlántico, demostrando que en los días que corren, ni siquiera los poderosos del mundo se salvan de la furia popular mundializada.

No es para menos. Los brutales desequilibrios sociales generados por el capitalismo salvaje que soportamos, han generado estas tumultuosas revueltas planetarias.

Era lógico. Los países poderosos, los grandes capitales trasnacionales y los organismos internacionales, que llevaron y llevan adelante las políticas generadoras de tales injusticias, tenían que preocuparse y reaccionar a su manera, por las tempestades que recogen luego de aquellos vientos que esparcieron por el mundo.

Basta advertir algunas andanzas de ex jerarcas del Banco Mundial, transformados de la noche a la mañana en una especie de llaneros solitarios, adalides de la justicia social.

También aquí en nuestro país hay gente con el ceño fruncido. Hemos escuchado a algunos burócratas expresando, ahora no antes, que las ayudas sociales que vienen del exterior se pierden por el camino, se gastan mal y/o quedan en manos de consultorías fantasmas o curreros de coyuntura, contratados y pagados precisamente con esos fondos.

Buen momento entonces para anotar algunas ideas provisorias al respecto.

En primer lugar, felizmente hoy ya nadie se atreve a cuestionar lo necesario que resultan las políticas sociales. Las divergencias comienzan cuando se entra a profundizar el tema.

¿Las políticas sociales específicas no corren el riesgo de ser reproductoras de la pobreza y quedarse sólo en el mero asistencialismo? ¿No es necesario por lo tanto coordinar, sistematizar, es decir tener políticas sociales globales, a efectos de evitar el coyunturalismo y asistencialismo, necesarios, pero encuadradas en un marco realmente redistributivas de la riqueza?

¿Quién define las políticas sociales, el Ministerio de Trabajo o el de Economía? ¿Dichas políticas no han quedado sujetas al mercado, con las consecuencias que todos conocemos?

Importa tanto el monto como la calidad del gasto social, es decir los contenidos. Muchas veces se gasta más pero se gasta mal. (Quizás la educación podría ser un ejemplo) ¡Riesgo de tener políticas meramente cuantitativas y exclusivamente focalizadas !

La necesidad de un abordaje sistemático de las políticas sociales implica coordinación, priorización y racionalización.

Sobre lo primero nos podemos poner de acuerdo rápidamente. Pero ¿qué prioridades, dejando de lado la abstracción de la discusión para encarar los temas concretos, sin caer en lo meramente coyuntural? ¿Cómo racionalizar?

Sin duda, la necesidad de un concepto general, sistemático de lo que son las políticas sociales aparece como incuestionable. Y ahí surge la profundidad del contenido ideológico y político de la cuestión. Lo contrario nos puede llevar al asistencialismo coyuntural, con lo cual sin negarlo, es quedarse a mucho menos que a mitad de camino. *

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