El Frente Amplio: ¿reestructura o retroceso?
Para empezar, dos puntualizaciones.
1) Dentro de los confusos cantos de sirena, se escucha desde hace tiempo, desde afuera, pero también desde dentro de la autoproclamada izquierda, una más que interesada presión tendiente a cambiar.
Cambiar, ¿por qué, ¿para qué? ¿No se sabe o no se quiere decir? El cambio por el cambio mismo no es garantía de mejoramiento. Al contrario. Se propone el cambio a través de la flexibilización motivada por la necesidad de mejorar la competitividad… Se proponen las privatizaciones para reducir la «costosa» acción del Estado.
¿Son estos cambios positivos o negativos?
2) Esos mismos cantos de sirena presionan con la idea machacona de lo moderno, como antítesis de lo improductivo. Hay que modernizarse y… cambiar.
Es evidente que los avances técnicos son formidables y el no acompañarlos significa no tomar el ómnibus y quedarse de a pie. Lo que equivale a quedar fuera de la «conversa». Pero, como en el caso de los cambios, no todo lo moderno es mejor. La sociedad se ha modernizado y está, en el campo de la moral y de la felicidad, en peores condiciones. Cuando hablamos de modernizarnos, analicemos qué es lo que se propone dejar de lado y por qué sustituirlo.
En el caso del FA, concretamente, las ideas de cambio y modernización tienen un «tufo» peligroso, a la hora de acercarse al gobierno, sobre la necesidad de apuntar a un partido, «lightizado», a una izquierda «pasteurizada», idónea e integrada al sistema. Modernizarse significa para muchos la necesidad imprescindible de abandonar, entre otras cosas, los principios fundacionales que le han dado origen.
Y bajar definitivamente ciertas, para ellos, molestas banderas, anacrónicas y desmonetizadas tales como
«No pagar la deuda externa»; «Realizar la reforma agraria»; «Desestranjerizar la banca», etc.
Estos son algunos de los problemas que afronta la «reestructura» o «refundación» del FA (que también se escucha esa palabreja).
Aquí vale la pena detenerse un instante para mejor proveer, y no caer en el peligro de cambiar una letra y devenir en la refundición…
Y, desde el pique, no nos equivoquemos:
Dentro del FA, son mayoría (¿circunstancial?) los alineados en la Triple Alianza (*), a los que se le suman (o restan, según situaciones de «oportunidad»), algunos otros grupos que, con mayor o menor adhesión o intereses menores, se les «arriman» Frente a esa concepción «light», pasteurizada, pactante con la derecha, dialoguista (de sordos) que apuesta a lograr sus objetivos esencialmente a través de la mera representatividad legislativa (así nos ha ido ), está el enorme espacio de la izquierda izquierda.
Ese espacio enorme existe más allá de que alguien lo ocupe o no.
Nosotros aspiramos a ocuparlo legítimamente, por antecedentes, esfuerzos no siempre acertados y coherencia. Sin especulaciones electorales que nos hayan llevado a cambiar el discurso, y el accionar, «acomodando el cuerpo», en la mera captación de votos.
Porque con esta última conducta se degradan las opciones.
1) Conseguir buena representación parlamentaria, con un giro del discurso hacia la derecha, a través de votos de «engañados» y luego de obtenida, virar y hacer lo contrario de lo ofrecido (clásica posición de los PP TT), o
2) Cambiar la línea y adaptarse a la filosofía de esos apetecibles votantes de centro, traicionando la sagrada causa popular de los menos favorecidos.
Así, por ejemplo, no podemos seguir, en lo departamental, haciendo como que consultamos a los vecinos y, luego tomando decisiones contrarias a sus propuestas. No queremos que se repitan los casos del Club de Golf, de la franja costera del faro de Punta de las Carretas, del hotel Carrasco, del Hotel del Prado, de la plombemia en La Teja, etcétera.
No queremos que algún dirigente, ocupante circunstancial de cargos en la comuna, nos venga a querer convencer de que el principio de «que paguen más los que tienen más» se aplica y no se publicita a priori.
Porque hasta ahora ni se ha propagandeado ni se ha aplicado, y nos suena a un desleal ataque a nuestra inteligencia.
En el curso de este año tendremos un Congreso definitorio y luego, el próximo año, nos abocaremos a una renovación de autoridades a través de elecciones internas del FA, para proveer quiénes dirigirán los destinos del FA por un largo e importante período que incluye las elecciones nacionales y, por lo tanto, el posible acceso al gobierno. Más cercano que nunca a estar por la gravedad de la situación del país, la incapacidad voluntaria de los gobiernos de los PPTT de buscar legítimas soluciones, y lo que nos falta aún por ver y soportar.
Sería un despropósito para el futuro del FA y del país que nos viene, que ese «remolcadorcito» al que nos hemos referido, que es la Corriente de Izquierda, no lograra mantener su cuota de representación en el poder interno del FA. Para, como dijimos, intentar evitar, como hasta ahora, que la nave muchas veces oscilante del FA, derive, arrastrada en las procelosas aguas de la política, hacia el devastador fin que significa ponerse a salvo en el engañoso remanso que significan las orillas de la derecha.
La lucha da vida. Hagámoslo efectivo, para que no quede como un bonito «eslogan». A redoblar el esfuerzo.
Por un Frente Amplio del Pueblo y para el Pueblo.
Hasta la victoria, siempre. *
(*) E90- AU-VA
Compartí tu opinión con toda la comunidad