Democracia es libertad con soluciones

LEON LEV

 

Ante el agravamiento de la crisis lo primero es ensanchar la base política del gobierno.

En lugar de confrontar proyectos antagónicos se hace imperioso buscar puntos de contacto que distiendan la situación y atiendan en forma prioritaria a los sectores más carenciados y excluidos.

El tema del empleo y la desprotección social adquieren singular importancia.

La experiencia argentina es terriblemente dramática. Se aplicó todo el recetario neoliberal y las consecuencias las estamos viendo: un país en quiebra al borde de la cesación de pagos y un agravamiento de la desigualdad social.

Lo primero a preguntarse es: ¿quién usufructuó la fortuna que generó los actuales 145.000.000.000 de deuda externa de la Argentina?

¿Quién vivió durante una década en la orgía de pizza y champagne, con la utopía de que Argentina ya estaba en el Primer Mundo?

¿Cuántos son los capitales de origen argentino que hoy están depositados en el extranjero?

Algo parecido nos aqueja ya que una parte sustancial de nuestra deuda externa son capitales uruguayos que han sido sacados al exterior.

Después sucede que estos señores que se llevan las ganancias al extranjero, solicitan exoneraciones impositivas para retornar los capitales y hacer ganancias en los sectores más rentables.

Cuando trabajé durante un año en una comisión parlamentaria investigadora sobre un banco privado en bancarrota, llegué a la conclusión de que una parte de los dueños del banco salieron enriquecidos mientras el endeudamiento fue transferido a la sociedad.

Después resultó que el banco saneado, ya que el Estado se hizo cargo de las pérdidas y de la cartera pesada, fue extranjerizado, y parte del capital accionario fue comprado por los ex dueños, que hoy son copropietarios de un próspero banco.

Cuando nos piden que hagamos sacrificios, los primeros que tendrían que tomar la delantera son los financistas especulativos que lucran con la desgracia social.

Los que bicicletean los Bonos de la Deuda Pública y aplican planes de ajuste para cobrarse puntualmente sus vencimientos.

Cuando decimos que el modelo está agotado, nos referimos a la injusticia profunda del actual proyecto en ejecución.

El trabajo se vuelve cada vez más pobre mientras que el gran capital se hace cada vez más rico.

Los pequeños y medianos comerciantes son arrasados por el hipermercado, que reduce los puestos de trabajo y concentra la riqueza.

A los trabajadores, a los comerciantes, a los productores rurales, a los industriales, se les piden sacrificios y flexibilidad para atraer al capital extranjero.

Los trabajadores están perdiendo su poder de negociación y no son consultados para establecer las agendas de prioridades pero eso también les pasa a sectores empresariales. Existe un vasto potencial de innovación político-económica que requiere conformar una opción política mayoritaria a favor de la riqueza pública y de subsidios temporarios a sectores productivos a condición de contrapartidas claras.

Si el Uruguay no crece, no habrá estabilidad económica y se agravarán las tensiones sociales.

En la mesa redonda final de las Jornadas Anuales de Economía del Banco Central confrontaron visiones sobre el estado de situación de la economía.

Una de ellas sostiene que todo estaba bien hasta la irrupción de la aftosa y la crisis argentina, que afrontamos una crisis coyuntural solucionable con menor gasto y profundizando el modelo.

La otra visión es que el país está en crisis, no mera recesión y requiere movilizar las energías nacionales, atraer la inversión extranjera, sobre la base de un Estado dinámico, que lidere el proceso de expansión productiva.

Reformar el Estado y los mercados, encarar un proyecto indicativo, que garantice un panorama de mediano plazo y aliente la fortaleza de la inversión pública y privada, genere trabajo y apueste a la innovación tecnológica en sectores productivos y de servicios que nos permitan insertar en la nueva economía internacional.

Si de abatir el gasto público se habla, empecemos por los contratos de obra, que en el período Sanguinetti significaron un gasto de U$S 150 Millones, o sea U$S 30 millones por año. También podemos economizar con los viáticos de viaje de todos los sectores del Estado, civiles y militares, con las burocracias de equipos de secretaría o personal no combatiente o no ejecutivo.

También hagamos transparencia con la administración de los fondos de endeudamiento externo que están en la órbita de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.

Discusión franca y a fondo en qué áreas del Estado y en qué rubros podemos ahorrar, sin feudos de exclusividad partidaria ni amiguismos.

La democracia es libertad con soluciones y transparencia en el accionar del Estado.

Ni la soberbia ni la frivolidad ministerial, que buscan una aguja en un pajar, mientras se hacen los distraídos frente a hechos graves como el robo de miles de municiones.

Se repite aquello que mientras algunos ingenuos creen que exacerbando el arma de la crítica cambiarán el actual rumbo otros afilan la crítica de las armas para cambiar los ejes de la situación.

En lugar de caos u orden el dilema pasa por cómo encontrar soluciones en democracia, haciendo participar a la sociedad civil y a un amplio espacio político opositor en el diseño y control de las políticas económicas. *

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