Los trabajadores ante los problemas del país
M ientras escribimos estas anotaciones se siguen desarrollando las deliberaciones del congreso obrero. En las instalaciones colmadas del Estadio de Platense, cientos de delegados que han llegado de todo el país analizan la problemática nacional bajo el auspicio de un pensamiento que preside los debates: «Porque otro Uruguay es posible».
Cualesquiera sean los resultados desde el punto de vista de las orientaciones sindicales y en la designación de una nueva Mesa Representativa, ya hay elementos suficientes para apreciar qué es lo que preocupa al sindicalismo y cuáles son las respuestas que encara.
La preparación del Séptimo Congreso mostró la existencia de distintas visiones sobre varios de los temas en discusión. No obstante, la existencia de una base de pensamiento clasista común en lo programático y en lo ideológico tiende a situar las divergencias en el terreno de las cuestiones, siempre discutibles, de la táctica sindical y de los aspectos organizativos y de poder de las distintas orientaciones dentro del movimiento.
El sindicalismo debe afrontar una ofensiva enérgica que proviene de las condiciones que a la sociedad uruguaya le está imponiendo la hegemonía del gran capital financiero.
A la crisis coyuntural hay que agregar fenómenos que vinieron para quedarse, como las nuevas tecnologías y el desplazamiento de grandes contingentes de mano de obra, que apuntan a debilitar en forma definitiva a los instrumentos de lucha de los trabajadores.
El dinamismo de la ofensiva neoliberal tiende a desmantelar los restos del Estado de Bienestar y a la privatización de un patrimonio estatal que daba consistencia y perfil propio a Uruguay.
En este terreno, el sindicalismo ha cumplido un papel cardinal en la denuncia de las malas administraciones, en la elaboración de propuestas para las empresas públicas y en la defensa de su proyección social desde el Estado.
El auge del desempleo en los últimos años ha motivado también la respuesta de los trabajadores en defensa de sus fuentes de trabajo.
La excelente labor de los representantes sindicales en el Directorio del Banco de Previsión Social le ha permitido al sindicalismo uruguayo tener un alto nivel de conocimiento de la situación del sistema de seguridad social. El 7º Congreso abordará también estas preocupaciones y las líneas de acción para actuar en este campo.
La tremenda fragilidad que evidencia el sistema de salud en el país ha impulsado a los sindicalistas a la elaboración de varios informes, donde aparecen visiones distintas sobre las aristas del problema sanitario en el país.
Protagonista activo en la lucha por la vigencia de los derechos humanos y contra la impunidad, el Séptimo Congreso del PIT-CNT realizará un balance de lo actuado y examinará las distintas alternativas planteadas en el país a partir del pedido de extradición formulado por el juez argentino Rodolfo Canicoba Corral.
A menudo, desde el Ministerio de Trabajo o desde la prensa o las bancadas oficialistas se ataca al movimiento obrero uruguayo.
Se podrá concordar o no con las resoluciones que en estos días adopten los delegados de los sindicatos de Montevideo y del Interior del país. Lo que ningún vocero de las derechas podrá decir es que el sindicalismo uruguayo no elabora democráticamente sus posiciones y sus líneas de acción.
No se podrá decir tampoco que se trata de decisiones adoptadas por funcionarios de los sindicatos a espaldas de los trabajadores. El carácter democrático, libre, transparente de las deliberaciones es indudable. La representatividad de los delegados también. La solvencia de los informes y la preocupación por los grandes problemas nacionales hacen de esta instancia una contribución a la lucha democrática de nuestro pueblo. *
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