Cifras, deudas, discursos y derechos sociales
JORGE R. BRUNI
1.- 500 a 600 mil dólares por día transfirió el BPS a las AFAPs durante el año 2000. Desde mayo junio/96, estas tristemente célebres instituciones, han recibido del BPS mil millones de los verdes, (¡sí, uno seguido de nueve ceros!) dólar más dólar menos.
Por comisiones por administrar ese dinero que pertenece a los trabajadores uruguayos, las AFAPs se han embolsado más de 150 millones de dólares. Administración que, dicho sea de paso, bien pudo seguir haciendo el BPS con mucho menos costo.
Uruguay se endeudó con el B. Mundial y con el F. Monetario en 250 millones de dólares para hacerse cargo de los llamados costos de la transición, es decir, tuvo que conseguir plata para compensar los gastos de implementación del nuevo sistema jubilatorio, entre los cuales adquieren relevancia los traspasos que el BPS le tiene que hacer a las AFAPs, los mil millones de dólares que mencionamos, es decir parte de ellos.
2.- Dos aspectos se destacan de las declaraciones que día a día escuchamos del ministro Bensión.
Por un lado, remedando cada vez más a su colega de la vecina orilla, aunque con gesto más adusto y de pocas pulgas, tono de «pensamiento único incontestable», expresó que la propuesta de las 21 gremiales industriales acerca de la eliminación de los impuestos a las Retribuciones Personales e Imaba (impuesto a los activos bancarios) y reducción del IVA no era viable porque «no podemos seguir endeudándonos más allá de lo que ya lo estamos haciendo«.
De paso cañazo mató otro pájaro. Refiriéndose al déficit dijo, lacónicamente, aunque ahora haciéndose el distraído: «Lo recibimos de la pasada administración» ¡Faltaba más! Como si el doctor Sanguinetti fuera un extraterrestre que no pertenece a su partido.
Pero por las dudas agregó que ello: «Era producto de las circunstancias externas«. No sea cosa que se enojara don Julio María. Todos contentos: los de antes y los de ahora.
Como colofón e igualito a don Domingo de la Argentina dijo: no hay plata, «si aceptamos la propuesta de los industriales se dejarían de pagar sueldos y jubilaciones en la misma proporción».
3.- Retomemos las impactantes cifras. Por un lado, el aburrido sonsonete gubernamental: si de planteos sociales se trata, no hay plata.
Y a mí que no me gustan demasiado los números, de repente me tiento y hago cuentas. Fíjese usted, si en este país, financiero hasta los tuétanos, no se hubieran metido las AFAPs (hoy tenemos que soportar a burócratas mandaderos, que de vez en cuando vociferan acerca de sus virtudes), ¿qué se podría haber hecho con los 1.000 millones de dólares que les han sido transferidos?
Dos ejemplos como para ir haciendo boca, ya que esto no termina acá.
En primer lugar, en un país como el nuestro donde el 46% de los niños está debajo del nivel de pobreza, esos mil millones permitirían extender la asignación familiar durante 31 años a 200.000 niños pobres hoy excluidos. ¿Qué les parece?
En segundo término, nuestro país ha llegado a cifras de desocupación nunca registradas a lo largo de toda su historia moderna. Recuérdese además, que apenas entre el 15% o 17% de los desocupados totales perciben el subsidio por desempleo que paga el BPS.
Pues bien. Esa friolera de mil millones de dólares que hoy están en manos de las AFAPs hubiera permitido, de estar en manos del BPS, que se les pagara a 170.000 trabajadores sin trabajo que hoy no perciben seguro de paro, 300 dólares mensuales durante al menos dos años. Y suma y sigue.
4.- Se nos dirá que son cálculos muy simplistas, que hay que invertir, que hay prioridades financieras, etc. ¡Ah, pero entonces se trata de otra cosa!
No estamos hablando de Seguridad Social Derecho Humano, sino de ponerla al servicio del aparato financiero, muy poderoso en nuestro país.
Si de eso se trata, entonces que se diga claramente, pero no andemos con remilgos, sutilezas, dobles discursos o imitemos a Domingo todopoderoso de Argentina, a quien nuestro Presidente cada vez le profesa mayor admiración hasta el extremo de haberlo propuesto para que saque al Mercosur del atolladero en que se encuentra. ¡Pobre Bensión!
¿Se puede dudar de Gasparri, presidente del BPS, que ha tenido que salir a decir que » si se acumulan gastos, el BPS puede reventar»?
Mientras tanto las AFAPs, campantes, contentas. Total al BPS lo asiste anualmente el Estado con casi 1.000 millones de dólares. ¡Qué casualidad! Cifra parecida a la que han recibido estas tristes sociedades anónimas de parte del BPS.
Pensar que lo anunciamos en 1994-1995. Quisiéramos habernos equivocado. *
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