10 PUNTOS

El viaje a Buenos Aires puede considerarse como uno de los grandes gestos y actos de gobierno de la década; con seguridad, pudo expresar la solidaridad plena de todo nuestro pueblo. También significó una reafirmación de la soberanía y la personalidad nacional. Era necesario demostrar, con algún signo tangible, que la política nacional no es subsidiaria de las que tratan de imponer, por su lado, los grandes países hermanos y vecinos. Expresó con su gesto de fraternidad gubernativa, la necesidad de complementación política en la gestión regional. Las democracias no admiten resquebrajamientos –aunque externos– próximos. En resumen y conclusión: un muy buen día del Presidente. Y un buen día para la identidad y la soberanía nacionales. *

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