Los beneficios de la conciliación

Es del conocimiento irritado de la opinión pública la lentitud que caracteriza a los trámites judiciales. También son conocidos los motivos que originan esos retrasos: multiplicidad de juicios que desbordan la capacidad actual del sistema, dificultades financieras que padece el Poder Judicial, algunas formas de ausentismo o negligencia.

Pero, en general y bien pensado, se reconoce que el Poder Judicial hace lo que puede; y particularmente hace bien lo que puede.

Una forma posible de alivianar la situación, sin costos particulares que recarguen el escaso presupuesto, consiste en reducir al mínimo el tiempo del proceso; o más bien, evitar el proceso conciliando a las partes antes que éste se establezca formalmente.

La Suprema Corte de Justicia ha resuelto sobre esta solución. Su presidente, el doctor Milton Cairoli, anunció que en el término de pocos meses comenzarán a funcionar cuatro juzgados de conciliación. En sus sedes, las partes podrán ponerse de acuerdo antes de iniciar el juicio, ahorrándose los gastos que implican éstos, tanto a las partes como a la misma Justicia.

Será un alivio que reducirá la cifra de 80 mil juicios que hacen desbordar la capacidad de jueces, actuarios y demás funcionarios.

Será un alivio para las partes en litigio, que tendrán la oportunidad de ejercer su capacidad de transacción, su voluntad de conciliar.

Además de las evidentes ventajas comentadas –las que hacen a los juicios y a los tiempos que éstos insumen– tendremos otras que hacen a la capacitación ciudadana. Saber transar, saber conciliar.

Conciliar es una virtud cívica; necesaria a la profundización democrática y a la progresión del país en su historia. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje