La embestida fascista
VICTOR E. FERNANDEZ PUIG
Todos recordamos, cuando el Partido Nacional fuera duramente cuestionado por actos de corrupción, que el Dr. Luis Alberto Lacalle tituló esos cuestionamientos como una embestida baguala.
En LA REPUBLICA del domingo 24 de junio aparece en las páginas 10 y 11 un reportaje al diputado Ruben Díaz, el que también fuera difundido por AM LIBRE.
En dicho reportaje hay, emparentándolo con lo expresado por el Dr. Lacalle una «embestida fascista».
En esa embestida, y amparado en su inmunidad (¿o mejor impunidad? y de eso sabe mucho), entrevera e involucra todo.
Mete en una misma bolsa a las FARC, a la ETA, a los chechenos y a los palestinos. Es que el diputado sabe tanto, que para él todo es lo mismo. Nada tiene que ver el problema entre palestinos e israelíes y toda la zona del medio oriente donde las estrategias geopolíticas son demasiado complicadas, para echarles las culpas a unos y liberar a los otros, con el conflicto de los vascos con España y los chechenos de la ex Unión Soviética, con un problema que tiene más de cuarenta años en Colombia, pero con características totalmente diferentes.
Y me extraña, que el señor diputado incluye a las FARC, pero nada dice de los paramilitares, aunque presumo de qué lado él está.
Colombia, explotado y expoliado desde tiempos mismos del descubrimiento, con un pueblo amable y humilde, vive una de las tragedias más grandes de su historia, y quizás una de las más grandes del mundo. Aprovechar esto para hacer politiquería barata es demasiado cruel.
Por emprenderla contra la izquierda le pega a todo lo que se mueve. Y en esos palos de ciego, caigo en la redada.
Pero a «palos de ciego, hay que dar palos de vidente». Le informaron mal los servicios de inteligencia al señor diputado. No fue eso lo que dije. Solicíteles que le revisen nuevamente la grabación.
Fucvam es sí, promotora de un Comité para la Paz en Colombia. Creo que eso es lo menos que se merece el pueblo colombiano. Pero un Comité para la Paz significa no tomar partido en el conflicto. Y sepa, que el cooperativismo en Colombia ha ofrecido una alternativa, un camino del medio, por el que se respeten los derechos humanos y se encuentre la justicia social. Para eso hace falta mucha voluntad y mucho desprendimiento. Lo cierto es que el pueblo colombiano no puede seguir viviendo como está viviendo.
Pero el diputado Ruben Díaz en esta embestida, no lo hace contra el presidente de Fucvam, lo hace en su persona contra una institución con treinta y un años de existencia en este país.
Es Fucvam un ejemplo de democracia, ahora y en otros tiempos mucho más difíciles. Nadie más que Fucvam peleó por la democracia en este país. Democracia que barrieron las fuerzas armadas (así con minúsculas porque me estoy refiriendo a aquellas, no a las actuales), convocadas por su partido, y si ajustamos un poco, podemos decir por su grupo político. ¿O tampoco asume esa responsabilidad? Mientras en nuestras cooperativas había cooperativistas «tachados», que no podían ser electos, gente de su partido y de su grupo político eran consejeros de Estado.
El diputado toca todos los temas. No deja ningún cabo suelto.
Se queja de los piqueteros (ex trabajadores hoy muertos de hambre) y se pregunta de dónde sacan el dinero. Y no se le ocurre mejor idea, en medio de esa manía persecutoria, que vincularlo al narcotráfico.
Si aquí aparecen piqueteros, es porque la gente no da más. La gente no tiene empleo, está sumida en la informalidad de la economía, los que tienen salarios, tienen salarios de hambre, y el señor diputado es responsable de esa situación porque forma parte de este y los anteriores gobiernos.
Y el diputado insiste en que tenemos que tener Fuerzas Armadas capaces de combatir. Por favor señor diputado, ¿a quién? ¿A alguna agresión exterior? Vamos, sería una lucha muy despareja contra cualquier otro ejército extranjero. Solamente, y como ya lo hicieron, pueden combatir contra nuestro pueblo, contra hombres, mujeres y niños que, indefensos los hicieron desaparecer.
Y sí dijimos, y no nos retractamos, que estamos contra el plan Colombia implementado por los Estados Unidos, porque precisamente no queremos para nuestros soldados el destino de sumisión que no se merecen. No queremos que les den órdenes los oficiales norteamericanos. Pero no queremos eso para nuestra patria. Demasiada comprometida tenemos nuestra soberanía, para comprometerla también militarmente.
Usted quiere las Fuerzas Armadas con capacidad de combate para enfrentar a nuestro pueblo, porque usted vaticina y tiene en mente un estallido social. Y le aclaro que nosotros no queremos ese estallido, porque generalmente terminan siendo un retroceso para las organizaciones populares. Si ese estallido social viene, es responsabilidad suya y de su gobierno, que han hecho todo lo posible para distribuir tan mal la riqueza, que hay miles y miles de uruguayos que quieren trabajar y no pueden hacerlo, que quieren tener un techo digno y no les queda otra que formar asentamientos marginales o mejor dicho, con esa ironía que nos caracteriza a los uruguayos: «cantegriles».
Señor diputado, embistió y feo, causando daño moral al presidente de Fucvam que también tiene familia, hijos que leen el diario y escuchan radio y a Fucvam, con sus dieciocho mil familias que esperan otra actitud de sus representantes.
A esa misma Fucvam y su presidente que acaban de ser distinguidos con la presidencia del Comité de Vivienda de la Alianza Cooperativa Internacional para las Américas (sí, América del Norte, del Centro, Caribe y del Sur).
Si le viene otro ataque de fascismo, no la emprenda contra todos y contra todo. Al menos, cerciórese de que lo que le informaron los «tiras» alcahuetes sea verdad. *
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