La laicidad como pretexto para una arremetida conservadora

Sorprendiendo al observador más atento, la ya famosa polémica sobre la laicidad en la enseñanza pública tuvo la dudosa virtud de revivir viejos fantasmas.

Sintomáticamente, mientras se discutía en distintos ámbitos la validez de la enseñanza laica –especialmente en contraposición a la religiosa–, surgieron como por arte de magia voces que se agraviaron y lanzaron voces de alerta alarmadas por supuestas violaciones a la laicidad en algunos centros de estudio dependientes de la ANEP.

Si ha de aceptarse la derrota del intento de reimplantar la enseñanza de religión en las aulas públicas, no estaría mal emprenderla contra los docentes, esos eternos revoltosos y desconformes. Tal parece haber sido el razonamiento de algunos dirigentes políticos que salieron raudos a denunciar la perniciosa influencia marxista en un manual de biología…

Y se desató la cruzada propia de las épocas remotas de la Guerra Fría: la civilización occidental y cristiana nuevamente en peligro como consecuencia de la penetración sigilosa y aleve de agentes provocadores al servicio de la KGB.

El IPA –un centro de formación docente– se convierte en blanco perfecto de la artillería obsoleta de la reacción conservadora. La exhibición de un video sobre Ernesto Guevara fue suficiente para denunciar acciones de «proselitismo político», como si no hubieran pasado casi cuarenta años de la muerte del Che y como si estuviéramos viviendo las mismas circunstancias internacionales –y nacionales– de la década del sesenta.

El profesor Oruam Barboza, subdirector del IPA, hubo de elaborar un informe solicitado por el Codicen respecto de esa exhibición. Con una sensatez que lo destaca, el jerarca del centro docente respondió a sus superiores jerárquicos que si bien él no había autorizado la emisión del video, en caso de haberle sido requerida la autorización, probablemente no se habría opuesto, ya que el tema integra los programas de Historia Americana.

Hacemos votos por que los cazafantasmas ahorren municiones y se dediquen a resolver los verdaderos problemas de la enseñanza. *

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