El senador Larrañaga acusa
No hace tanto tiempo; fue durante todo el proceso de las últimas elecciones nacionales. Y fue reiterado que tocaba a la dignidad de vida de muchos conciudadanos, más allá de tocar al cumplimiento de un mandato constitucional.
El Partido Colorado, entre las cartas de triunfo que mostraba a la tentación de los votantes, propagaba la obtención de un crédito del Banco Mundial para la erradicación de los asentamientos irregulares.
Con la finalidad de convertir lo existente, y de prevenir que el fenómeno o sus manifestaciones mecánicas que les dio origen fuesen eliminados de la problemática grave nacional.
Se prometió mucho y para ahora; que el clima y la dignidad no dan esperas acomodadas a los tiempos políticos, sino que requieren el ritmo de los sucesos sociales vitales, urgentes.
Pues bien; ese ritmo no se cumple, el director de orquesta no ha advertido al movimiento vivace con brío que ordene la partitura, y la Comisión de Vivienda de la Cámara alta se ha visto en consecuencia obligada a llamar a Sala a los integrantes del programa de Integración de Asentamientos Irregulares, responsables inmediatos de un retraso grave en el cumplimiento del programa: sólo se ha ejecutado un 5% de las obras previstas en el cronograma.
El senador Jorge Larrañaga explicó que de 13 proyectos elegidos como muestra, sólo exizten 6 que están en proceso de obra.
Tal como criticó que el proyecto suponga la participación de 19 técnicos y 26 equipos, cuyo costo es exorbitante, desproporcionado. Dijo al respecto: «Con franqueza tengo muchas dudas como legislador».
Nos consta que las palabras del brioso senador nacionalista rozaron los lóbulos de la pantalla audicular de los requeridos ejecutores; no nos consta que hayan penetrado por el canal auditivo y llegado a destino cumplido. Parece haber pereza; y tal vez, algunos intereses excesivos.
Convendría que toda la ciudadanía estuviera bien informada –y en forma permanente– sobre la marcha del programa de recuperación de ese sector marginado por la sociedad que constituyen los asentamientos. No es tema que dependa de la buena voluntad sino de responsabilidad gubernativa.
Y conviene saber –con números que «canten la justa»– cuál es el monto real y verdadero que se paga por conceptos técnicos. Se sabe que muchos proyectos o programas benefician más a los intemediarios que a los beneficiarios. *
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