El proteccionismo de Cavallo y la apertura de Uruguay
ROQUE ARREGUI
En forma continua se viene profundizando una apertura del mercado uruguayo a los productos de extrazona procedentes de países y bloques económicos que bajo distintas formas subsidian su producción. Ello ha venido motivando un permanente cierre y reducción de sus tamaños de empresas que no pueden competir cuando las reglas son desiguales, con la consiguiente pérdida de fuentes de trabajo y el deterioro social que ello genera.
Pero estas reglas desparejas también vienen instalándose y profundizándose a nivel del Mercosur. Primero fue el Brasil con la devaluación del real: cada devaluación del real opera hacia nuestro país en forma negativa en lo que se relaciona a colocar en ese mercado los productos que tradicionalmente exportamos al país norteño, en tanto facilitamos las importaciones.
Ahora es la Argentina que con Cavallo a la cabeza ha comenzado a aplicar un conjunto de medidas proteccionistas que favorecen la producción y el empleo en el vecino país.
Lo primero que anunció Cavallo fue un tipo de cambio diferencial que afecta no sólo a los países de extrazona sino también a los del Mercosur y por lo tanto también al Uruguay: con ello Argentina abarata sus exportaciones en un 8% y encarece sus importaciones a su vez en un 8%. Buenas medidas para la Argentina, y malas para nosotros que seguimos perdiendo rueda si no se aplican medidas de carácter similar en nuestro país.
Pese a todo lo que ello significa para la competitividad de las empresas uruguayas que compiten con las argentinas en los más variados rubros en el comercio entre ambos países, Cavallo anunció nuevas medidas que ahondan esta desigualdad.
Las palabras de Cavallo son contundentes, y preocupantes si no se adoptan medidas de carácter económico que por lo menos emparden con la situación de hace algunas semanas atrás.
¿Qué dijo Cavallo el 23 de junio?: «…estas medidas eran sin duda favorables al aumento de nuestras ventas tanto a Brasil como a Uruguay como a Paraguay y de alguna manera ponen un freno a las importaciones procedentes de esas tres naciones, porque el factor de convergencia significa un premio a quienes exporten y por supuesto también significan un encarecimiento de las importaciones, particularmente válido para nuestro comercio con el Mercosur porque además se comienzan a aplicar reintegros que van de 0 a 5% dependiendo de qué exportación se trate, con lo cual la rentabilidad de las exportaciones argentinas a Brasil, a Paraguay y a Uruguay se incrementa entre un 8 y un 13% y las importaciones procedentes de esos países se encarecen en Argentina en alrededor de un 8%, cualquiera sea el tipo de bien importado, sin ningún atenuante y eso significa una mayor protección al productor argentino que compite con esas importaciones».Las palabras de Cavallo son por demás concluyentes. ¿Y en Uruguay qué hacemos?
Parece que la receta no cambia. La línea económica no cambia, se sigue aplicando tozudamente el modelo económico de apertura de nuestro mercado, de desprotección de nuestra producción y de la falta de un apoyo efectivo a nuestras exportaciones.
El costo social y económico que sufrirá nuestro país al no empardar (por lo menos) con medidas simialres o de otro tipo lo que viene haciendo Cavallo, profundizará la crisis que hoy vive nuestro país.
De lo que se trata es de ser más pragmático y de no quedar atado a encorsetamientos ideológicos perimidos que para nada favorecen al trabajo y a la producción nacional*
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