El presidente y su gobierno divertido
Ricardo Castromán
El presidente Jorge Batlle con un particular histrionismo, quizá fruto de su especial espíritu que se expresa en los hechos cotidianos, mostrándonos que es posible » gobernar» con divertimento incluido (sin IVA), ha sido capaz de descolocar al más mentado, con salidas y proposiciones que temerariamente, yo digo, no podrían pasarle por la cabeza a cualquier habitante del paisito, criar ñandúes para iniciar el anhelado despegue económico (al que no quiera sopa, dos platos), ni sopa ni platos hay para miles de uruguayos.
El que no se sienta a gusto en el país, tiene las puertas abiertas para irse (miles de compatriotas están yéndose del país, expulsados porque graciosamente, sin sonrojarse, es parte de esta trágica parodia que reivindica la diversión).
Nos tira el tema de la concepción laicisista del Estado uruguayo del siglo XXI, intentando embarcarnos en una discusión que no decimos que no se haga, pero quizá en un tema de estas características, de valores, de respeto por las creencias de la gente, debiera estar sobre la mesa del país, la situación desesperante de los casi doscientos veinte mil desempleados, los cuatrocientos cincuenta mil subocupados, más de doscientos mil niños y niñas sin asignación familiar, casi seis mil niños y niñas en situación de calle en el país.
Y, en tren de tirar pelotazos, propone con mucha naturalidad, despenalizar el consumo de droga o productos alucinógenos, donde el estado de conciencia colectiva de centenares de miles de uruguayos y uruguayas están en un total desamparo, con una baja autoestima, producto de que no es divertido pasar hambre, necesidades, verse acorralado todos los días un poco más; en un país sin perspectivas; y pueda tildársenos de agoreros o de negativos, pero la negación principal aunque no guste a los delicados tímpanos de los que escuchan cada día más los reclamos desafinados, pero que suenan atronadores, de la inmensa mayoría de los sectores de la sociedad uruguaya, productores agropecuarios de todo nivel, aun aquellos que son tradicionales en la vida del país, como la Federación Rural que drásticamente plantea declarar «estado de catástrofe» a toda la situación que está viviendo el país, mucho antes del brote de fiebre aftosa.
Y los pequeños comerciantes, y los trabajadores y lo poco que va quedando del sector industrial, y de la mano de las salidas «antológicas» y de divertimento del Dr. Batlle, cientos de muchachas y muchachos en la ciudad capital como en otras en el país, se las ingenian para sobrevivir con actos, pruebas y demostración de que el ingenio popular no descansa; verlos pintarrajeados haciendo alarde del dominio que tienen como lanzafuego, o toda clase de piruetas con teas encendidas, o la destreza con las clásicas tres pelotitas o disfrazarse y permanecer inamovibles como estatuas, y después cobrar vida para pasar el viejo y tradicional gorrito al que se le pueda colocar una moneda, porque en todos estos malabares que la vida, la indiferencia y la falta de respeto de quienes tienen responsabilidades, hace que sea una cuestión de uso corriente ante la falta de trabajo, de posibilidades para todos y para los que menos tienen, puedan por motu propio hacerlo y no obligados por las circunstancias de tener en el país y en quienes los gobiernan a partir del Presidente de la República, políticas responsables, que atiendan a los uruguayos y uruguayas que en esta paradoja de gran circo, antes que robar o prostituirse, apelan a estos rebusques, dicho con mucho respeto por nuestra gente, ante la parsimonia, la indiferencia, el engaño y las promesas incumplidas de los que solemnemente elaboraron y firmaron un documento con un contenido programático incumplido, el 9 de noviembre de 1999; pero sin espíritu divertido ante la brutal crisis que sufre el país y quienes lo habitamos, agravada, salvo en lo financiero; salud, vivienda, salarios, empleo, marginación, violencia y descreimiento notorio, alimentado por actitudes como la que hemos señalado, no debemos resignarnos a seguir peleando por las cosas de la gente, con la esperanza que más temprano que tarde, la vida de los uruguayos sea más digna.
* Representante Nacional del Espacio 90 por Río Negro
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