La indiferencia del gobierno frente al crecimiento del desempleo

Daniel Olesker

 

En el trimestre enero-marzo la tasa de desempleo batió todos los récords, llegando al 14,9%, lo que significa, si tomamos en consideración las ciudades de menos de 5.000 habitantes, que no son tomadas en cuenta en las encuestas, y se alcanza la cifra de 208.600 personas desocupadas.

Las declaraciones del Presidente y del ministro de Economía han sido de sorpresa (¿) y resignación.

Han dicho cosas tales como que están sorprendidos por el aumento del desempleo, pues esperaban una baja por los meses del verano; que nada pueden hacer en lo de Sudamtex, aunque cuando se han fundido bancos les han salvado la plata a los dueños de los bancos; que están haciendo todos los esfuerzos para revertir esto con aumentos de la ocupación en la construcción con una supuesta tercera ley de urgencia que nadie conoce.

En definitiva la alarma que se produce en los gobernantes cuando podemos perder el investiment grade (es decir el grado de confianza financiera del país) en que hacen todo lo posible por que ello no suceda, deja de ser alarma y se transforma en indiferencia cuando se trata de resolver el problema de 200 mil trabajadores y trabajadoras que no tienen empleo.

Y frente a propuestas sobre cómo resolver el problema, por ejemplo la que hemos lanzado desde el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT a comienzos de esta semana de un subsidio general a los desocupados, ni siquiera se nos responde, ni siquiera se nos dice que es buena o mala, simplemente porque las prioridades del gobierno no están en los trabajadores, sino en la estabilidad del sector financiero, de los grandes exportadores y de las grandes cadenas comerciales.

Lo que sucede en realidad es que no se hace nada, porque entre otras cosas la profundización de esta crisis laboral es responsabilidad directa de la política económica y social del gobierno.

Es responsabilidad de esta política económica la recesión en la construcción tanto por la baja sustantiva de la inversión pública en 2000 y 2001 que decidió este gobierno, como por la política de contracción del crédito que se lleva adelante desde marzo de 2000.

Es responsabilidad de esta política económica la recesión comercial por la rebaja de salarios que concretó en el sector público y promovió en el sector privado, que contrajo el mercado interno y redujo las ventas de casi todos los rubros que operan en el mercado interno.

Por lo tanto los trabajadores no esperamos sensibilidad social de un gobierno que tiene una altísima sensibilidad cuando los problemas afectan a los grandes capitales y se espanta cuando hablamos de gravar mínimamente a los depósitos o aumentar la alícuota (la tasa) del impuesto al patrimonio, pero que tiene sensibilidad cero frente a los problemas sociales.

Y sin duda todos sabemos que no pasó lo peor, aunque el ministro de Economía, el banquero Bensión, en una nueva muestra de insensibilidad insiste que lo peor ya pasó para él (no sabemos a ciencia cierta por qué él la pasó mal) y para el resto de los ciudadanos que la mayoría sí la está pasando mal.

Y no pasó lo peor porque las cifras de desempleo son de enero a marzo y en abril y mayo tenemos los masivos seguros de paro de los frigoríficos, el cierre desgraciado de Sudamtex, anuncios de cierres en empresas de bebida, envíos a seguros de paro en otras empresas industriales y otras cosas más.

Una vez más está muy claro que los trabajadores y las trabajadoras no podemos esperar nada del gobierno. Las acciones de política económica, el presupuesto quinquenal aprobado y las leyes de urgencia aprobadas hasta ahora nada han hecho sobre el tema del empleo ni sobre el tema de los salarios, ni sobre el tema de capacitación laboral, ni han derogado, como prometieron, el impuesto a los sueldos, es decir en 15 meses de gobierno las acciones favorables a los trabajadores han sido nulas y las acciones desfavorables han sido el pan de cada día.

Y ni siquiera han tenido la deferencia de llamarnos a discutir las medidas que nosotros hemos propuesto. Hemos lanzado el 1º de mayo 10 medidas para combatir el desempleo, hemos lanzado como dije, días pasados un plan de subsidio a los desocupados, hemos lanzado centenares de propuestas, hemos entregado al gobierno en los días de su comienzo de gestión un plan de reactivación económica. Frente a todo ello sólo hemos recibido como respuesta el silencio y alguna ironía sobre que estamos 40 años atrasados.

Y quizás sea cierto, pero quizás no sea tan malo que las familias trabajadoras puedan volver a la calidad de vida de aquellas épocas, con estabilidad laboral, con salarios mejores, con negociación colectiva, así que estar 40 años atrasado puede no llegar a ser un problema. De cualquier manera la modernidad del pensamiento de los técnicos del gobierno será muy moderna pero ha condenado a gran parte de las familias de trabajadores a menores salarios, a desempleo, a menor acceso a la vivienda, a la salud y a la educación y ha marginado a un sector importante de la sociedad uruguaya, estimado en un orden de 700 mil personas.

Por lo tanto frente al aumento del desempleo, frente a la grave situación de la mayoría de las industrias, servicios y comercios que dependen del mercado interno, frente a la recesión de industrias claves como la construcción, frente a las amenazas que la recesión impone al sistema de salud mutual, en fin frente a una situación que perjudica a una mayoría pero que –tengamos claro esto pues si no, perdemos la dimensión política del problema– beneficia y mucho a una minoría, es imprescindible conformar un gran frente social y político, un gran movimiento por el cambio y por el trabajo que, a través de su movilización y organización, presione por un cambio. Ese es el camino que, sin despreciar ninguna forma de negociación, ponga en la calle, ponga en vida cotidiana la necesidad de un cambio en serio a esta política económica y social.

Y en ese sentido todas las organizaciones de la sociedad tienen un rol que cumplir. El actual proyecto de ley de iniciativa popular que estamos discutiendo en el seno de la Coordinadora de Intersociales, puede ser un camino muy fértil para estos objetivos.

* Economista

 

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje