Sin aftosa

Hace una semana estuve en la ciudad de Colonia. Participé de la reunión de la Junta Federal Coordinadora de la Liga Federal Frenteamplista, que se realizó en dicha ciudad, acogida por el Movimiento Cambio 2000 de aquel Departamento, liderado por el Dr. Lima.

En la víspera de la reunión, el accionista de la textil Sudamtex había pedido la liquidación judicial de la empresa, dejando el tendal.

En el plano laboral hay unos quinientos trabajadores en el seguro de paro y setenta trabajando en la planta, tanto en la producción como en mantenimiento, hasta fin de mes. En el plano financiero, en estos días ha vencido una importante partida de obligaciones negociables de la citada empresa y los tenedores de las mismas deberán agarrarse del pincel. En el plano social, desaparece la principal fuente de trabajo unitario, en la capital departamental. Esta mala nueva se agrega al brote de fiebre aftosa que afecta especialmente al litoral del Río Uruguay.

Los delegados de los Departamentos de Soriano y Canelones que participaron en la referida reunión, destacaron la multiplicación de las ollas populares en el interior, como una forma de autodefensa de los sectores que van quedando marginados de la producción.

Dos días después, nos enteramos que el índice de desocupados había aumentado casi un punto porcentual en todo el país, pero bastante más de uno en el Interior. Y en ese crecimiento de la desocupación no tuvo nada que ver la fiebre aftosa, puesto que el trimestre estudiado es el que venció el 31 de marzo. Es decir, que para el próximo trimestre móvil, se puede esperar una cifra mayor, todavía.

Y ¡ojo! Debemos considerar que para que a una persona la consideren desempleada, debe cumplir los siguientes requisitos:

1.- No tiene trabajo estable

2.- No trabajó ni siquiera una hora en la última semana.

3.- Estuvo buscando trabajo de manera activa.

Si no cumple con los tres requisitos –es decir, si hizo una changuita, o si le entró el bajón y se quedó en casa– a esa persona no se le considera desempleada. ¿Se da cuenta?

Entonces, ¿qué quiere que le diga? Yo creo que estamos frente a una situación de emergencia nacional, igual o peor, pero anterior a la alarma creada por el brote de la fiebre aftosa.

Me preocupa más todavía, cuando algún integrante del gabinete nos dice que «lo peor ya pasó». Lo asocio con el grito de «vamo’arriba que los tenemo» que vociferan invariablemente los fanáticos hinchas del cuadro que va perdiendo, cuando está por terminar el partido. Porque, más que una comprobación científica, seria, es un acto de fe, desesperado e irracional.

Yo creo que alcanza con que miremos atentamente la situación crítica por la que atraviesa un número creciente de compatriotas –con o sin aftosa– para darnos cuenta de la necesidad imperiosa de aplicar un plan de emergencia nacional.

* Militante del Frente Amplio   

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