La viabilidad de las AFAPs en tela de juicio

Está de moda formar conglomerados económicos poderosos para enfrentar rivales peligrosos. Hay dos explicaciones: en verdad están armando un auténtico polo financiero, o se están juntado para salvarse de un estrepitoso fracaso comercial.

Las tan reconocidas AFAPs, a pesar de su envolvente campaña publicitaria de la noche a la mañana, acabaron con sus independencias empresariales para unirse sin mucho aviso, como si estuvieran admitiendo los desfavorables comentarios de su inevitable fracaso.

Para convencer a la opinión pública han establecido una paulatina campaña publicitaria resaltando los beneficios positivos del nuevo sistema, garantizando seguro éxito, y el optimista beneficio que significa integrar cualquiera de sus organizaciones. Sin embargo cuando 2 de ellas anunciaron su fusión, no pasaron 24 horas, para que otras 2 se juntaran y como justificación de tan repentina actitud, nos explican que juntas es mejor.

Mejor para quién, habrá que preguntarse, ni el Banco Central estaba enterado, porque nos aclaran que en pocos días se conocerán los detalles de la autorización oficial. No importa si hasta ayer una hablaba mal de la otra, hoy hay que agarrarse fuerte para poder salvarse. Así es como están protegidos los laburantes de mi país, expuestos a las salvajes decisiones de conglomerados extranjeros que sólo ven el signo de pesos, más bien el de dólares en cada uno de los afiliados al sistema previsional.

Aprovechando la política utilizada por nuestros gobernantes de turno, han impuesto un sistema previsional hábilmente tentador ya que, con dinero ajeno, recaudado gratuitamente por el BPS, y una vez rescatada la suculenta comisión, invierten según sus criterios, donde a ellas les parezca mejor, jugando así con los dineros sociales en el mercado financiero. Nos prometen un respaldo legal por parte del Banco Central que en realidad no garantiza nada, ya que podemos ver que cuando quieren cambiar las leyes de juego, ellas se juntan sin pedirle permiso, ni aviso previo a nadie. De esa manera, mañana se toman el avión y no nos dejan ni los escritorios.

Además inventaron el sistema de aseguradoras, que son ellas mismas, disfrazadas con otras ropas y que podrán pagarle al trabajador la jubilacion que ellas quieran, por el tiempo que les parezca mejor, aunque no se mueran nunca. Las multinacionales tienen muy buen olfato, saben donde hay olor a plata, aquí lograron convencer a muchas figuras políticas, carentes de la experiencia laboral, sin ninguna consulta ni a técnicos previsionales, ni a los propios trabajadores o jubilados, logrando implantar un negocio redondo aprobado en el Parlamento, beneficiando a la banca extranjera o a algunos ex directores que ahora integran las propias administradoras. El engendro fue aprobado por la mayoría de los representantes nacionales y ahora a medida que transcurre el tiempo, se van conociendo los innumerables defectos que contiene.

No hay Ley de Urgencia que no contenga modificaciones a la Ley 16.713 y tampoco quieren difundir la diferencia existente entre el número de afiliados al sistema y la cantidad de verdaderos aportantes, ya que tendrían que confesarle a los trabajadores que nunca van a juntar 35 años reales de aportes y por lo tanto nunca se van a jubilar, y lo peor que el dinero que le están aportando los meses que pueden, no lo devolverán si no se cumplen esas condiciones. Nadie aquí en el Uruguay les puso trabas, por el contrario en cada ámbito oficial se las ha favorecido ampliamente, considerándolas como la solución perfecta para el sistema previsional. Los hechos están demostrando las diversas debilidades contenidas en la Ley y por lo tanto los trabajadores comprenderán el peligro existente y necesitan promover aquellas modificaciones necesarias que les otorguen a ellos la eficacia, seguridad y garantía imprescindible que les asegure que el dinero de cada persona que trabaja, lo recibirá oportunamente para disfrutar de una pasividad digna y tranquila.

Sin aportes seguros, con crecientes exoneraciones patronales, con incontrolable evasión, con un creciente mercado laboral negro, será muy difícil mantener un mecanismo tranquilizador en la Seguridad Social. Las soluciones están cerca, se basan en la voluntad política del gobierno de turno y en la permanente defensa de los propios trabajadores. Si habrá que modificar criterios para establecer el justo derecho que generan nuestro compatriotas trabajadores.

* Miembro de Onajpu 

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