Hora de decisiones para Ancap
Prof. Enrique Rubio *
El negocio petrolero internacional, en las condiciones impuestas por la globalización, está dominado por grandes grupos oligopólicos de gran poder financiero, con acceso privilegiado a los logros del progreso científico y tecnológico, con posibilidades de manipular sus precios subordinándolos a las estrategias de expansión que estén llevando adelante. Por otro lado el empuje desmonopolizador está en plena ofensiva, lo que permite avizorar una modificación cercana y sustancial del marco regulatorio en que se mueve Ancap.
En esta realidad Ancap tiene –a nuestro modo de ver– un solo camino posible para su desarrollo: una asociación estratégica que le asegure accesos a otros mercados, condiciones de comercialización convenientes, niveles tecnológicos de punta y disponibilidad de recursos financieros para las inversiones que necesite. Pretender seguir actuando en soledad lo expondría a no resistir la competencia de trasnacionales capaces de topear sus precios hasta lograr la asfixia de nuestra empresa.En consecuencia, consideramos que para la continuidad y fortalecimiento de Ancap como pieza fundamental en el desarrollo nacional es conveniente y necesaria la concreción de una asociación con el objetivo de alinear los precios de nuestros combustibles con los de la región, manteniendo la refinación dentro del país y conservando los derechos laborales de los trabajadores.
Esta asociación estratégica deberá garantizar el suministro de crudo en cantidad, calidad y precio adecuado, ya que Ancap hasta ahora ha fracasado en sus intentos de desarrollo vertical consiguiendo fuentes propias de petróleo. También debe asegurar la inversión necesaria en la planta de La Teja, que significará un aumento de su capacidad de refinación lo que, a partir de una mejor economía de escala, ponga a Ancap en condiciones de competir en nuevos mercados. Y como consecuencia directa de este aumento de su producción debe ampliar el mercado final para sus productos; esto implica competir fuera de fronteras para la colocación de ellos. Ya cuenta con una cadena de estaciones en Argentina propiedad de Ancsol, empresa resultado de su asociación con Solpetróleo, pero la asociación a concretar debe establecer las condiciones necesarias para el acceso a otros mercados.
Los antecedentes cercanos
En los últimos años las principales líneas de acción referidas al negocio petrolero fueron:
– la expansión productiva y comercial, que incluyó planes de adecuación de su refinería y la búsqueda de nuevos mercados donde colocar la mayor producción proyectada. Así se asoció en Argentina con la empresa Solpetróleo para formar Ancsol SA, la integración vertical, ampliando la esfera de actividad de la empresa tanto hacia atrás (exploración y extracción de petróleo) como hacia adelante (distribución); a tales efectos formó Petrouruguay SA que realizó inversiones para la prospección y extracción de petróleo en el exterior, y la mencionada Ancsol SA.
– la diversificación hacia nuevos negocios, en particular con respecto al gas natural; se integró al Consorcio Gasoducto Cruz del Sur, que construirá y operará el gasoducto que transportará el gas natural desde la vecina orilla.
– la internacionalización de la empresa, tanto en la faz comercial como en la productiva, a través de asociaciones con empresas extranjeras, tal como surge de lo mencionado.
Estas líneas de desarrollo empresarial tuvieron objetivos compartibles; vemos con buenos ojos la expansión de la gestión a países vecinos ingresando a nuevos mercados. Pero los resultados cosechados han sido adversos. Dentro de una estrategia general compartible, las opciones tomadas no fueron acertadas, y los emprendimientos fuera de fronteras han significado pérdidas económicas de consideración. Una cosa es trazar las líneas de desarrollo y otra, bien distinta, es su ejecución.
Las condiciones de la asociación
Mucho se juega el país en el futuro del ente, por lo que la asociación que Ancap necesita debe cumplir ciertas condiciones.
* El poder de decisión: Uno de los elementos determinantes en cualquier asociación es quién toma las decisiones. Con frecuencia, la gestión se transforma en un elemento de mayor importancia incluso que la propiedad. Se debe asegurar una verdadera cogestión entre el ente y su socio, determinada, al menos, por la paridad en la toma de decisiones.
* El control social: La asociación deberá, necesariamente, desarrollar su actividad dentro del derecho privado. La inversión de capital público en empresas regidas por el derecho privado y la inexistencia de controles para las mismas, ha sido motivo de preocupación para nuestra fuerza política. La misma ha presentado un proyecto de ley al respecto que establece la obligación de la difusión de los balances de las sociedades en las que participe capital estatal, y el examen de ellos por el Tribunal de Cuentas.
Consideramos conveniente encarar desde Ancap un emprendimiento mixto, pero no abdicamos de los necesarios controles sobre el manejo de los dineros públicos; más en este caso, donde los negocios del ente significan cientos de millones de dólares anuales.
* El tipo de sociedad a crear y la vía a utilizar: La mejor opción que surge para la materialización de la asociación a encarar por ANCAP parece ser la conformación de un consorcio; esto es la creación de una empresa distinta a la de sus integrantes, los que conservan sus individualidades, pueden desarrollar actividades ajenas a las comunes e incluso pueden realizar negocios con el consorcio del que forman parte. La asociación a realizarse debe hacerse respetando escrupulosamente el Artículo 188 de la Constitución en sus incisos 3º y 4º, sometiendo a aprobación legislativa una ley que establezca las condiciones del negocio y no a través de una ley que simplemente otorgue una autorización genérica que termine resultando un cheque en blanco para el Poder Ejecutivo. Ancap es la mayor empresa del país; su facturación relativa al combustible ronda los mil millones de dólares anuales. Las decisiones que se tomen respecto a su futuro deben procesarse con la debida claridad, y tener el debate previo y público que sólo el tratamiento parlamentario garantiza.
* La valoración del aporte del ente a la nueva sociedad: Otro elemento fundamental es la valoración adecuada del aporte de Ancap a la asociación a conformar y la contrapartida de su socio o socios. Lo mejor es que Ancap no aporte sus activos, pero de ser conveniente con relación a alguno de ellos, habrá que ser muy cuidadosos con la tasación de mismos. Constituyen un patrimonio social de importancia estratégica.
* La defensa de los derechos de los trabajadores: La concreción de un acuerdo también debe estar supeditado a la estabilidad de los trabajadores. El conjunto de los trabajadores del ente no puede constituirse en la variable de ajuste para ganar competitividad; en primer término porque su incidencia en el costo operativo no lo permite, y en segundo término, porque los trabajadores no son responsables de la política de clientelismo seguida por blancos y colorados desde siempre. Si ello ha derivado en una carga burocrática excesiva, la misma sólo podrá ser superada gradualmente y siempre sobre la base de la ampliación de la escala de la empresa.
* Los tiempos adecuados: Por último, creemos que el proceso de discusión debe ser dinamizado, buscando acuerdos factibles entre todos los sectores políticos, que establezcan las bases de una verdadera política de Estado en un área vital como la energía (y debemos recordar que aquí no solamente juega Ancap), que desemboque en decisiones en tiempos razonabl
emente breves.
La asociación será un proceso complejo y la concreción de los sucesivos pasos recién comienza. Se requieren decisiones tomadas con el mayor nivel de acuerdos posible no solamente en los objetivos generales, y eso supone empezar desde ya con la tarea.
* Senador
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