Los graves coletazos de las medidas

La situación provocada en el país por el resurgimiento de múltiples focos de aftosa y las actitudes y medidas del gobierno para paliarla han acelerado los debates políticos latentes entre el oficialismo y la oposición.

Las medidas han provocado también algunas expresiones de malestar por parte del presidente del Directorio del Banco de la República, Ignacio García Peluffo. El jerarca del BROU actuó en la emergencia como el factor emergente de una situación signada por la tensión. El equipo económico del Poder Ejecutivo anunció públicamente un paquete de medidas que incluían el «reperfilamiento» de las deudas para un número importante de deudores del banco estatal.

Según ha trascendido, los compromisos financieros que se la endilgan al BROU pueden constituir un obstáculo importante para el futuro del mismo. Las decisiones del equipo económico no habrían consultado al Directorio del Banco ni a su presidente, lo que da la idea de una modalidad de gobierno poco cuidadosa de las autonomías de los Entes estatales.

El inesperado endoso de las obligaciones financieras a la principal institución bancaria del país, que agregaría dificultades a la ya difícil situación del Banco, provocó otras críticas tanto de filas políticas como sindicales.

Tanto el PIT-CNT como la Asociación de Empleados Bancarios (AEBU) formularon precisiones importantes acerca de las medidas propuestas por el gobierno. Los sindicatos reprochan al gobierno que el peso de los costos financieros del paquete gubernamental recaiga sobre el consumo, vale decir sobre los sectores populares, y en el plano de las instituciones bancarias, sobre el sector público, permaneciendo intocada la banca privada no obstante ser un acreedor importante del sector de empresarios agropecuarios.

La central obrera recordó, a la vez, las denuncias que oportunamente formulara el sindicato de trabajadores del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca referidas al desmantelamiento del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica y del Laboratorio Rubino.

Estas precisiones son de la mayor importancia ya que el proceso sustanciado en el Presupuesto Nacional para el quinquenio implicó la eliminación de decenas de mecanismos de control y de regulación. En su anhelo insaciable por abrir caminos al inversor más exigente, de hacerle el campo orégano, el gobierno y sus soportes parlamentarios aprobaron un presupuesto que hace retroceder al país en aspectos esenciales. Los errores cometidos en relación con la prevención y contraataque de la fiebre aftosa son el resultado directo de la política de desarbolar el aparato de Estado plasmada en el Presupuesto.

Por supuesto que las medidas del gobierno han encontrado pocas críticas en los medios de comunicación ligados al poder y en los cuadros del aparato político que «patrullan» por el sistema repitiendo como una tonada sus frases de apoyo al gobierno, aún sin saber de qué se trata.

Estos «aparatchiks», como se denominaba a los funcionarios del aparato del partido en los regímenes del Este europeo, que revistan hoy en un organismo, mañana en otro, con la misma obsecuencia que aquellos, que pasan de las listas a cargos electivos a los directorios de los Entes, no tienen apego a ningún organismo ni tienen otro interés que el propio de seguir estando en los lugares donde se «corta el bacalao».

Son estas formas de actuación pública, muchas veces teñidas de corrupción, las que tienden a desprestigiar la función política, que deja de ser vista por la población como un espacio de realización de los ideales y programas políticos para ser el escenario del carrerismo a menudo inescrupuloso.

El cimbronazo de las medidas planteadas por el Poder Ejecutivo ha puesto encima de la mesa este conjunto de realidades que, con sus luces y sus sombras, para el país resulta de sumo interés conocer.

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