¿Hacia dónde va la seguridad social?
José Luis Blasina
Es uno de los principios esenciales en que se basa un sistema solidario. Sin el mismo, no tiene sentido hablar de seguridad social, la cual debe ser un instrumento para permitir la redistribución de los recursos que produce una sociedad y combatir los efectos de la desigualdad.
El tripartismo es la participación en la seguridad social del Estado, los patrones y los trabajadores, no sólo para dirigir el sistema, en el caso del BPS, sino para aportar los recursos necesarios para cumplir las prestaciones que cubran los riesgos que el individuo tiene desde el nacimiento a la muerte.
De otra manera, de ser irrelevantes los aportes patronales, tampoco tiene sentido que dicho sector coadministre al BPS.
El aporte patronal
Se hace necesario analizar qué está pasando con esa tercera pata que constituye el aporte patronal y en qué medida su paulatina desaparición lleva al rompimiento definitivo del sistema solidario, ya comenzado con la ineficiente administración en que primara el amiguismo y el favor partidista y se agudizara con la implantación de las AFAPS.
Hay tres vertientes de aporte patronal, el rural, el de la industria y el comercio y el estatal. Veámoslo en particular.
El aporte rural
Hoy el aporte rural es igual para todos los tramos de hectáreas. Es decir que porcentualmente paga igual un pequeño o mediano productor que un gran latifundista.
En cambio, el trabajador rural dependiente paga el 15% de su salario y todavía no le han dado el derecho al seguro de paro, pese a que el Poder Ejecutivo tiene la facultad de hacerlo.
Las aportaciones del sector rural apenas cubren la mitad, 50% de los egresos que originan el pago de las prestaciones que el BPS sirve a este sector.
A partir del año 1993, el patrón, excepto los patrones rurales, deben cubrir la diferencia entre las contribuciones vigentes para el Fondo de Enfermedades (Disse) y el valor de la cuota mutual que el BPS abona a las Instituciones de Asistencia Médica Colectiva.
El aporte patronal de la industria y el comercio
Los aportes patronales de la industria y el comercio, así como los del servicio doméstico, son en general del 12,5%, salvo los de la industria manufacturera, que a partir del 1/07/95 se rebajaron hasta un 6,5%.
Las instituciones de enseñanza privada y las culturales están exoneradas del aporte patronal jubilatorio.
Desde 4/96, por imperio de la ley de reforma previsional, la aportación del trabajador dependiente, en cambio, subió de un 13% a un 15%.
En general las aportaciones patronales privadas bajaron de un 16,5% a un 14,5% en enero de 1993 y desde abril de 1996 siguieron bajando hasta un 12,5% promedio, con la excepción de la industria manufacturera y la aportación rural que fueron los que tuvieron las más fuerte rebaja de aportes.
No hay ningún índice que muestre en la última década que la rebaja de aportes patronales acrecentó ni la competitividad ni el índice de empleo. Al contrario, mientras las aportaciones patronales bajaron un 24% (del 16,5% al 12,5%) y aún más (rurales y manufacturera), hoy batimos récords en índice de desempleo.
Aportes y costos y tienen menos posibilidades de amparo
En el último quinquenio las aportaciones de los trabajadores dependientes aumentaron del 13% al 15%, agravándose con el hecho de que quienes fueron obligados a afiliarse a las AFAPs, les sale todavía más caro, ya que junto con su aporte a la cuenta individual deben pagar el costo de administración y la comisión por el seguro de fallecimiento e invalidez, que implica el 17,8% de lo que aporta el trabajador.
Es decir que de cada $100 que cobra por trabajar, aporta $15 pero a su cuenta sólo $12,33.
Los aportes patronales del Estado son los más altos
Las empresas públicas y servicios descentralizados hacen la más alta aportación patronal, que es del 24,5% de la masa salarial que pagan a sus trabajadores.
Luego lo sigue la Administración Central (Ministerios) que debieran pagar el 19,5% como lo paga la Intendencia de Montevideo.
Las intendencias del Interior tienen una tasa del 16,5% de la que se hace cargo Rentas Generales.
La incidencia en la recaudación del BPS
El sector con mayor peso en la recaudación del BPS es el de la Industria y el Comercio, que aporta sobre el 60% de la masa salarial del país (el único sector superavitario). Su recaudación representa un 53,5% de la recaudación total del BPS.
Por las actividades con exoneración patronal total y las de la industria manufacturera (parcial) en 1999 el BPS dejó de percibir 57 millones de dólares, que son el 4% de la recaudación.
Un punto de la recaudación del aporte patronal de la afiliación Industria y Comercio representa 27:3 millones de dólares.
Un BPS que se va vaciando de recursos genuinos
Las políticas aplicadas al BPS en el último quinquenio, que no sólo son la rebaja de aportes patronales, han provocado el aumento de la asistencia financiera neta y un crecimiento del 17% al 43% sobre lo que tiene que pagar.
No olvidemos que parte de esa asistencia es del 7% del 23% que todos pagamos por IVA.
Pero el rompimiento del sistema solidario con la creación de las AFAPs, ha sido la causa que desde 1996 el BPS haya transferido casi 900 millones de dólares de lo que recauda por concepto de aportes de los trabajadores. Recaudación y transferencia que las AFAPs reciben sin pagar un solo peso al BPS.
Y todo ello, pese a que los egresos por jubilaciones y pensiones han bajado, ya que anualmente hay 4.000 jubilados menos, porque las bajas superan a las altas.
Cada vez se taponea más el mercado de trabajo
Cada vez se jubila menos gente como consecuencia de varios factores, entre ellos:
a) La rebaja del monto de las asignaciones jubilatorias que implicó la reforma.
b) Las dificultades para cumplir las causales (35 años de servicios reconocidos, porcentajes de discapacidad, etc.).
c) La presencia de topes máximos jubilatorios muy por debajo de las retribuciones por las que muchos aportan al finalizar su vida de trabajo.
La inexistencia de incentivo alguno para jubilarse, hace que quienes puedan permanezcan en sus puestos de trabajo hasta altas edades, taponeando en lugar de liberar puestos para que otros los ocupen.
Mientras tanto, y dado que es un hecho comprobado que las rebajas de aporte patronal incluso a nivel internacional no fomentan la creación de fuentes de trabajo, el índice de desocupación hoy supera el 14% y sigue en ascenso.
Paralelamente hay 29 mil trabajadores en el seguro de paro, lo que es cifra récord.
Un difícil escenario para el BPS
El BPS atiende al 90% de la seguridad social solidaria, que junto con las Cajas de Jubilaciones y Pensiones Paraestatales, es lo que le va quedando al país.
En el marco antes descripto, la agudizada rebaja de aportes patronales que se intensificará en la 3ª Ley de Urgencia, agravará el desfinanciamiento del sistema.
Uruguay es el país que en la región tiene la más baja aportación patronal y la más alta aportación obrera.
Lo que sí se ve claramente, es una indeclinable ofensiva privatizadora en la que la rebaja de aportes patronales hace que solamente aporten los trabajadores y el conjunto de la población, IVA mediante, beneficiándose principalmente quienes administran las cuentas individuales, las AFAPs, que hoy tienen menos de la mitad de los puestos de trabajo que ocupaban para su funcionamiento, pese a lo cual no bajan los costos de administración.
Mientras tanto estos seguros individuales privados asistirán a cada vez menos cotizant
es, ya que hoy la mitad de los afiliados a las AFAPs no cotizan en tiempo y forma.
Asimismo sus principales inversiones son en valores públicos y no en inversión productiva.
Cada vez la sociedad estará más desguarnecida de la seguridad social e imposibilitada de atender las crecientes desigualdades. Paralelamente se dará a las AFAPs vía libre para fusionarse y tender al monopolio, acrecentando su poder en el que el ciudadano común no cuenta, sólo aporta para un futuro totalmente incierto.
(*) Diputado por el Encuentro Progresista-Frente Amplio (Partido Socialista)
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