Rifle sanitario: triste destino de un proyecto antinacional

Virus globalizadores

Milton Romani Gerner

En el departamento de Artigas vimos el horror. Ahora resurge. Miles de animales sacrificados, familias enteras aisladas, encerradas, asfixiadas y arrojadas al abismo de la miseria. Las secuelas sociales, económicas y psicopatológicas de este drama todavía permanecen. El Estado sigue siendo muy rápido para matar pero muy lento y omiso para reparar. ¿Repetición de otras cosas?

Sacrificamos animales y humanos, todo para salvar ¿la patria? No, los mercados. La colocación de la producción de un sector importante de este país. Monoproductores de carne, nos va la vida. Pero en las emergencias es donde se descubren los errores, la fortaleza de los proyectos. Las chambonadas, las improvisaciones. La fragilidad de los mercados y de toda la mentira del pensamiento único y de la globalización. Mejor dicho de los globalizadores. A mí me rompe los ojos que matar a los animales y dejar prisioneros en gueto a las poblaciones nos interpela sobre cuál es nuestro proyecto de país. Ahora que la aftosa se descubre en Soriano y en el centro del país terminan muchas bobadas dichas y afirmadas y comienzan a esbozarse otros caminos para frenar esta peste.

 

Chivo expiatorio

En la tradición judía, el holocausto como ofrenda a un dios implacable tenía como prototipo matar a un chivo que expiaba todos los pecados de la comunidad.

El chivo expiatorio del foco aftósico en Artigas, fue un pobre productor de la frontera que hablaba portuñol. Era el «culpable» de «introducir el virus». Importa el hecho ya olvidado por todos. Porque en su momento los voceros oficiales acompañados por la mayoría de la prensa escrita y televisada presentaron el hecho como «natural». Y todos nosotros lo linchamos al pobre hombre. «Hijo de puta, contrabandista empedernido». En realidad, fue linchado.

Repito ¿alguien piensa sensatamente que un virus tiene conciencia de «frontera»? Recordemos también que el señor Presidente comenzó la «cruzada» contra el contrabando responsabilizando a los funcionarios aduaneros. «Coimeros e irresponsables» por ellos teníamos la peste. ¡Descubrió la pólvora ! Subrayo este movimiento mediático porque nos habla de la improvisación presidencial para manejar los temas. Algo de chanta por no decir de conventillero. Ahora la culpa es de los porteños.

 

La solidaridad no es parte del modelo

Como en otros casos (la plombemia en los niños de La Teja, o las inundaciones) el Estado mínimo es incapaz de cuidar a la sociedad, de generar alternativas creativas, urgentes y solidarias. La protección necesaria frente al que sufre no está en el credo dominante que sigue privilegiando la competencia, la eficiencia… pero la del bolichero que no puede levantar la cabeza.

Estamos muy lejos de las mentalidades que generó este país cuando las inundaciones del 59.

Se improvisa, se apuran a hacer bien los deberes, sin tener un ápice de originalidad, de previsión estratégica. En Europa ya se están planteando seriamente vacunar todos y acá seguimos la ortodoxia del rifle. Ahora escuchamos declaraciones del ex presidente de la Federación Rural, señor Chiarino Milans, rectificarse de sus dichos y pensar sobre la necesidad –ahora sí– de vacunar aunque eso signifique que nuestro país cambie su calidad internacional. ¿Soriano no es lo mismo que Artigas? ¿Qué le dirán a los artiguenses sacrificados, hoy demandantes de ayuda: «los hemos sacrificado al santo botón»?

 

El señor Presidente habla en inglés

La fiebre aftosa descubre nuestra fragilidades como país dependiente. ¿Podríamos repensar con inteligencia esta fragilidad sin seguir insistiendo en la pelotudez de repetir como monigotes el «realismo» globalizador? No, no tengo solución. Pero sería interesante repensar y denaturalizar lo que aparece como realidad insoslayable.

La visita del Sr. Presidente de la República (res-pública) al presidente norteamericano George W. Bush ha devuelto una imagen deplorable de nosotros mismos. Sentí vergüenza ajena. Vi a un intolerable mendicante, al punto de incitar a crear un lobby del Partido Republicano y convocar a las organizaciones empresariales y sindicales para que convenzan a los demócratas que voten algunas cosas en el Parlamento norteño. Vi la entrevista trasmitida por la CNN (esa cadena de noticias que fue censurada acá en Uruguay, ¿recuerdan?). Haciendo gala de su habitual manejo de la escena, el Dr. Batalle respondió en inglés a una pregunta de un periodista. Fue un giro pretendidamente magistral, un presidente globalizado, con capacidad de comunicarse en el idioma que domina el mundo. El periodista de la cadena CNN que va en español para la inmensa comunidad hispano-parlante de EEUU le pidió (¡que insolente había resultado el cronista) que repitiese lo mismo pero en español. Batlle pasó rápidamente de presidente a traductor. De lo sublime a lo ridículo. (Ya lo dijo Nacho De Posadas cuando asumió el presidente: «esperamos que Jorge no se vuele») El epílogo fue tragicómico. Mientras esto hacía nuestro presidente, acá surgía otro foco de aftosa. ¿Cómo se explica que mientras nosotros aplicamos el rifle sanitario, EEUU, ante quien el presidente se postra rogando por un ALCA, por algún mendrugo, siga invariable e intransigente con sus subsidios estatales, proteccionistas, intolerablemente antiliberales de sus productos agrícolas?

 

Basta de neoliberalismo cómico

El drama de los pobladores de Artigas no sólo es el mío por el sufrimiento de tanta gente. También lo es por las secuelas permanentes que dejará, en primer lugar en lo económico. Pero más sustancialmente en el ánimo social, en la forma de sentir nuestra comunidad y de pensar colectivamente en proyectos más humanos. Me resisto terminantemente a «sacrificar» mas cosas en aras de las exigencias del mercado. «Hay que parar la mano». El señor Presidente tiene indudablemente algunas virtudes: sabe seducir… No, no. La palabra exacta es engrupir. Pero se acabó. Dicharachero, simpaticón, ha sabido diferenciarse del troglodita y corrupto Sanguinetti. Es cierto. Algo de esto neutralizó a la izquierda. Además de la Comisión para la Paz que merecería un análisis mucho más serio acerca de sus procedimientos y resultados. No sólo empezamos a sufrir el fundamentalismo neoliberal. También falta de creatividad, de vuelo de estadista. Resistir es también una forma de construir en democracia. Somos oposición y eso es una responsabilidad política y social. No es recomendable seguir confundiendo los tantos. Corremos el riesgo de sucumbir bajo el rifle sanitario que nos apunta a todos.

* Militante del PVP

 

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