La distribución del ingreso en Uruguay: del rombo al triángulo

A lo largo de diversos artículos que hemos escrito en LA REPUBLICA, hemos planteado que la sociedad uruguaya vive desde mediados de los años 60 un modelo social y económico que hemos denominado Liberal, Concentrador y Excluyente (LCE), donde los beneficios del crecimiento económico que ha sido muy importante se han concentrado en los sectores que hemos llamado la elite de poder y que las condiciones de vida de la mayoría se han deteriorado.

Y si analizamos la distribución del ingreso, veremos que las condiciones de los hogares más pobres se han deteriorado y ha mejorado de manera importante la cuota parte de la riqueza que se apropian los sectores más ricos de la sociedad.

En términos gráficos esa situación puede visualizarse en las gráficas siguientes que nos muestran la cantidad de hogares en relación al ingreso medio del hogar.

En 1967 la mayor concentración de hogares se encontraba en torno al ingreso medio (es decir predominio de capas medias), siendo menores los extremos de esta distribución. Es decir sólo 20% de los hogares ganaban menos que el 60% del ingreso medio y 10% ganaban más del doble del ingreso promedio.

En 1997 el 40% de los hogares ganan menos que el 60% del promedio, es decir el doble que en 1967 y si bien los que ganan más del doble siguen siendo el 10%, en lugar de ganar poco más del doble como en 1967 ganan más del triple.

Por lo tanto aquella concentración en los sectores medios se ha trasladado a los sectores de menores recursos, a través de una peor distribución de la riqueza.

Ello significa que mientras en 1967 la distribución del ingreso tenía una forma de rombo, es decir concentración en el medio y menores valores en ambas puntas, en 1997 el rombo se transformó en triángulo, es decir gran concentración abajo y luego crecimiento en forma empinada hasta terminar en un selecto grupo pequeño de hogares con muy altos ingresos. El siguiente esquema gráfico nos muestra el cambio de la distribución del ingreso expresado en términos geométricos.

En este contexto de recesión, en esta coyuntura el pensamiento dominante quiere trasmitir la idea de que estamos muy mal y que entonces los trabajadores debemos hacer un esfuerzo (por ejemplo bajar salarios o aceptar desregulaciones laborales) a efectos de mantener el empleo, que se nos quiere trasmitir como un privilegio en relación a la situación actual.

Sin embargo lo que olvida el pensamiento dominante y en buena medida muchos de quienes buscan caminos alternativos que, a lo largo de estos 30 años ha habido un sector que se ha enriquecido a costa del salario de los trabajadores, de los ingresos de los pequeños y medianos productores, de los comerciantes que venden al mercado interno, de los pasivos.

Y si el enriquecimiento no ha sido mayor es porque desde 1985 la organización de los sectores subordinados ha logrado mejoras muy importantes como la recuperación salarial de 1985 a 1987, los logros posteriores de los trabajadores organizados en sindicatos (el 15% de los asalariados) o las mejoras jubilatorias fruto de la reforma constitucional de 1989 impulsada por las organizaciones sociales con la férrea oposición de los doctores Lacalle y Battle.

Y esta desigual distribución del ingreso se agudiza por varias razones entre las que cabe destacar la inexistencia de impuestos a los altos ingresos y la bajísima proporción de impuestos a las riquezas.

Porque un país cuyo ingreso por habitante es de 7.000 dólares por año, lo que supone un ingreso promedio por mes para una familia de 4 personas (deducido lo que debe reinvertirse para el crecimiento económico) de 21.200 pesos, no puede darse el lujo de tener 750 mil personas que viven en condiciones de pobreza.

Y esto es posible de revertir por diversos mecanismos que hemos analizado en diferentes notas y que volveremos a plantear más adelante. Pero simplemente a efectos de dar la dimensión del problema hagamos el siguiente ejercicio matemático.

Decíamos que un 70% de los hogares no llegan al ingreso promedio de la economía y por ende un 30% ganan más que el promedio.

Si tuviéramos como objetivo que todos esos hogares del 70% llegaran a tener el ingreso promedio de las familias, es decir aquellos 21.200 pesos por mes necesitaríamos la suma de 5.240 millones de dólares, Y si bien la cifra impacta simplemente por ser alta recordemos que es menos de la mitad de la deuda externa bruta uruguaya, o 22% del PBI uruguayo o casi igual a un año de presupuesto del gobierno central.

Al mismo tiempo si al 30% que está por encima de los ingresos promedio le ponemos un impuesto sobre sus ingresos de 2% al primer grupo, de 7% al segundo grupo y de 15% al 10% más rico de la población, recaudaríamos 1.064 millones de dólares, lo que en 5 años, es decir en un período de gobierno reportaría 5.320 millones de dólares y transfiriendo esa cifra a los hogares de menores recursos resolveríamos el problema del 70% de los hogares uruguayos. Es bien fácil y los números dan, sólo es una cuestión de voluntad política.

Una reflexión final por las dudas que alguien crea que esta es la manera que proponemos de solucionar el problema. La mejora de la distribución del ingreso supone generar empleos permanentes, y muchos mecanismos más, no sólo es sacarle a unos para darle a otros y ya está. Pero lo que importa es mostrar que los recursos existen y que la desigual distribución de la riqueza no es un problema invencible, sino es el fruto de las políticas económicas y sociales de los gobiernos que conducen y reproducen la desigualdad.

* Economista

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