Los dichos del señor Martino
En su tapa del día de ayer, lunes 23, el diario «Acción» de Mercedes publica declaraciones efectuadas por el señor Emilio Martino, director de Ancap, «de visita fugaz por esta ciudad por razones personales», relativas a toda la problemática del ente industrial y comercial del Estado, cuyo órgano directivo integra, por segunda vez, durante el actual período de gobierno.
Colocado por momentos en una posición de cuasi espectador de lo que sucede –al margen parecería de su voluntad personal–, reivindica el monopolio estatal en ciertas áreas, al tenor de las siguientes expresiones: «Se está hablando de la privatización total de Ancap a escondidas, y no estoy de acuerdo porque la energía eléctrica, los combustibles y las comunicaciones deben estar en manos del Estado». Defiende con argumentos económico-financieros la refinación de combustibles, en oposición a la importación de refinado, pero no aclara acerca de quién o quiénes hablan de privatizar Ancap, agregando que «se han escrito ríos de tinta en Montevideo» (sic) diciendo que importar los combustibles refinados es más barato que refinarlos en nuestro país. Remacha sus expresiones al respecto con una metáfora de dudoso gusto, cual es la de que la única forma de abaratar los combustibles es «suprimir» a los funcionarios de Ancap.
Pero lo más sustancioso del reportaje –por lo menos para quien esto escribe– lo constituye la opinión sobre la casuística privatizadora en opinión del entrevistado. Dice el señor Martino: «Si hablamos de privatizar, estoy de acuerdo en que el Estado no puede fabricar whisky, caña, cognac. Si me dice que la fabricación de cemento le corresponde al Estado le digo que no, porque no son cosas vitales…», agregando más adelante «Mientras estuve en Ancap, durante los cuatro años, el sector cementos dio ganancia, me retiré en enero de 2000 y al final de ese año dejó U$S 2.500.000 de pérdidas. Nosotros lo que más necesitamos son mercados para la producción nuestra, en cementos lo tenemos porque está profundizándose la asociación con Loma Negra, que nos asegura un mercado de por lo menos 300.000 toneladas. En la medida que tengamos un socio que traiga tecnología, aporte capital, pero fundamentalmente y más que nada mercados, será beneficioso para el país».
Un par de precisiones al respecto. En primer lugar, para quien lo desconozca, el señor Martino integra el selecto grupo de dirigentes políticos de Soriano, de todo el espectro político, titulares de exitosas «carreras» políticas, éxitos directamente proporcionales a la caída del departamento en todos los órdenes. Desde sufrido productor rural, en 1984, hasta el presente, de segunda gestión en Ancap, pasando por la Intendencia, el BHU y el anterior período en Ancap, es verdaderamente envidiable su tránsito en el manejo de la cosa pública. Y tanto es así que él mismo –sin modestia– lo reconoce, al afirmar que luego de retirarse en enero del 2000, durante su primera gestión en Ancap, para candidatearse a la Intendencia, la empresa llegó a perder en ese año U$S 2.500.000. Felizmente para Soriano y el país perdió la elección, con lo cual el Estado uruguayo podrá ganar, en estos cinco años, por lo menos U$S 12.500.000… En segundo lugar, ¿quién ha definido que la producción de cemento no es vital para el país, según sus expresiones? ¿De qué tipo es la asociación con Loma Negra? ¿Cuál es la figura jurídica? ¿Cuánto es el capital aportado por ambas partes? ¿Qué aporte de tecnología hará Loma Negra? ¿Cuáles son los mercados que se nos abren? ¿Sabe el señor Martino que Loma Negra está comprando la veta de piedra caliza que, desde la confluencia de las rutas 3 y 26, se extiende hasta Tacuarembó? ¿Por qué Loma Negra se lleva la piedra sin procesar a la Argentina, mientras languidece la planta de Ancap en Paysandú? ¿Comparte el señor Martino la opinión de que los ejecutivos de las empresas públicas no pueden actuar por su cuenta en el relacionamiento empresarial con capitalistas privados de enorme poderío económico-financiero?
Dentro del panorama general desolador del país hay que hacer los máximos esfuerzos, desde la comarca, para salir adelante. Así creemos interpretarlo todos, gobernantes y ciudadanos, poniendo en tensión todas las fuerzas intelectuales y físicas disponibles. Sin embargo, Soriano se va convirtiendo, cada día más, en un páramo, rodeado de otros departamentos, como San José, Flores y Río Negro, en los cuales observamos intentos importantes. Aquí, la modorra es sacudida solamente a través de la prensa, por los turistas políticos, de adentro y de afuera…
* Escribano
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