La garra hizo el milagro
«A la suerte hay que ayudarla» dice el dicho popular. Y esta selección la ha ayudado hasta lo inimaginable. Porque lo de ayer ni lo podía imaginar nadie. Es cierto que siempre hemos dicho que nos gusta ganar medio a cero, en la hora y con la mano. Pero la verdad es que de «vivos» hace ya muchísimos años que no ganamos a nada. Hubo épocas donde quisimos saltearnos etapas y ganar como sea, en el deporte y en la vida. Así nos fue.
Lo de ayer fue mucho más que «ganar en la hora». Fueron unos leones. Enormes. Gigantes. Como Suárez en la línea, después que la pelota rebotara un par de veces porque no quería entrar. Como dice el dicho » Dios no quiere cosas chanchas» y no quiso que la pelota entrara después que le juez inventó ese foul (que la TV esta vez no repitió) cuando el ghanés se había tropezado solo. Por eso no podía entrar ese penal. Y el horizontal se agachó un poquito para salvar a su amigo Muslera. ¿Milagro? No, justicia. Pero si no nos hubiésemos defendido hasta lo último, en esa jugada que a Suárez le cuesta no jugar contra,
no hubiea habido penales. Y así fue todo el partido y todo el Campeonato. Por eso más que milagro o suerte lo nuestro es una enorme, gigante, entrega, lucha. Eso que llamamos garra.
¡Qué bárbaro! ¡Qué orgullo!
¡Qué enorme aliciente y estímulo para nuestros jóvenes!
Estos muchachos han puesto ante el mundo atributos fundamentales para todo ser humano. Atributos que van mucho más allá del talento futbolero que también lo tenemos. Eso que llamamos garra y que no tiene que ver con la «viveza criolla» entendida como un cúmulo de tretas para ganar por medios no correctos.
Garra para no dejarse vencer ante la adversidad, para levantarse y seguir luchando. Compañerismo, solidaridad, jugar en y para el equipo. Respetar al contrario y hacerse respetar. No creerse más que nadie pero tampoco menos que nadie. ¿Cuánto valen esas actitudes para nuestros jóvenes?
¿Cuánto valen cuando no son de la boca para afuera sino que nada menos que ante el mundo y ante las situaciónes más difíciles?
Un bien enorme para todo nuestro pueblo.
Un bien enorme porque también el país está intentando salir adelante por caminos de trabajo, de justicia, de honestidad, de entrega
por el bien de todos en vez de buscar la individual. El «todos juntos» frente al «sálvese quien pueda».
Por eso, además del enorme festejo y alegría, impagables, el ejemplo vivo, la enseñanza, que ya ha dejado esta actuación uruguaya será estímulo vigente para las nuevas generaciones y las que vendrán. Los «milagros» no llegan solos. Cuando llegan es por fruto del esfuerzo, con alma y vida, con toda la garra que un ser humano pueda poner. Como compartíamos después del partido con Corea, uruguayos: podemos.
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