EDITORIAL

En peligro el Estado de bienestar

Hoy es común escuchar por parte de economistas prestigiosos «que un nuevo fantasma recorre Europa y no es precisamente el mismo del que hablaba Marx. Va en dirección contraria, provisto de tijeras, y apunta al corazón mismo del modelo social europeo desde hace al menos 60 años: el Estado del bienestar».

En las puertas del viejo continente alguien conocido está golpeando: la nueva versión del neoliberalismo, que espera que las políticas de ajuste generen malestar entre los trabajadores, para volver ellos al poder o desde el poder profundizar la concentración de la riqueza en pocas manos.

Disminución del sector público en la estructura económica, reducción del gasto social, rebajas en las pensiones, son parte sustancial de las medidas que han tenido que tomar los gobiernos, incluso los progresistas, para enfrentar la crisis financiera internacional.

Estas políticas han sido asumidas en toda Europa, dominada ampliamente por la derecha, que ya gobierna en todas las potencias internas (Alemania, Reino Unido, Francia, Italia) y que las considera el único salvavidas para preservar el modelo europeo.

El mayor impacto se ha producido en España, donde el gobierno socialdemócrata del presidente José Luis Rodríguez Zapatero se ha alienado con las políticas de ajuste, justificando esa actitud como un paso atrás pero para tomar impulso y salvar al Estado del bienestar.

En tanto, el derechista Partido Popular desata toda su demagogia con la intención de ganar electoralmente a los funcionarios públicos y a los asalariados del sector privado.

«Una vez que han aceptado la austeridad como prioridad por encima del crecimiento, la dinámica es imparable», advierte Costas Lapavistas, economista de la Universidad de Londres, quien lanza un grito de alerta sin saber si alguien lo está escuchando.

Su tesis coincide con la de Vicenç Navarro, catedrático de la Universidad Pompeu Fabra y uno de los mayores expertos en el Estado del bienestar.

«El mundo empresarial, incluyendo el capital financiero, ha querido reducir la protección social como una forma de debilitar el mundo del trabajo y quieren utilizar la crisis para conseguirlo», afirma.

Esta crisis europea del Estado de bienestar puede transformarse en una onda expansiva que llegue hasta nuestras tierras sudamericanas y por eso hay que estar muy atentos y mejor informados.

Es de desatacar, entonces, que hace bien el gobierno de José Mujica y su equipo económico, cuando desde el Presupuesto Nacional se propone seguir defendiendo su política social y de desarrollo, incluso profundizándola, sin caer en la tontería de que se puede hacer todo en un solo instante.

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