EDITORIAL

Alarmante

En tierra estadounidense una funcionaria del Ministerio de Defensa de nuestro país fue interrogada por funcionarios de Estados Unidos sobre el responsable de esa cartera.

El mismo Luis Rosadilla, ministro de Defensa, dejó en claro que el interrogatorio no se centró sobre su pasado político, sino sobre aspectos relacionados con su persona.

Una lectura rápida de la información que brinda Rosadilla, podría traernos tranquilidad porque estaría despejando la idea de que hubo prejuicios políticos que llevaron a ese interrogatorio.

Pero una reflexión más atenta, si se quiere con más profundidad, nos lleva a concluir que lo que realizaron esos funcionarios del gobierno de Estados Unidos es mucho más grave. Más en un país como es Estados Unidos, donde los derechos individuales son una cara conquista de esa sociedad.

La informática y la burocracia son dos elementos que si se conjugan, pueden ser extremadamente peligrosos. Puede pasar ­aunque no debería­ que alguien que alguna vez fue considerado terrorista perviva en los documentos del ciberespacio y que por negligencia de los hombres, algo que fue superado siga vigente, aunque sea políticamente inconveniente.

Sería un error grave, extremadamente grave. Es absolutamente inaceptable que funcionarios de un Estado tengan información personal de un ministro de otro país y que la utilicen para establecer un interrogatorio. En otras cosas porque alguien, seguramente superior, les proporcionó la información.

Es de saludar la inmediata reacción del gobierno uruguayo, encabezada por el presidente José Mujica, suspendiendo una reunión prevista con antelación con un alto funcionario de la Casa Blanca. Fue una medida firme, digna y equilibrada, que corresponde destacar y que es de esperar que tenga un inmediato apoyo del parlamento y por unanimidad. Así como de las organizaciones sociales, tanto de los sindicatos, como de los empresarios y de las ONG.

Quizá por nuestra pequeñez geográfica como país, quizá porque no tenemos experiencias similares en nuestra historia, no nos damos cuenta de la gravedad de lo ocurrido. Si este incidente hubiera ocurrido con Irán, pero si no quiere ir a ese extremo y hubiera pasado con Francia, Alemania, Rusia o Brasil, estaríamos ante un escándalo mundial, que opacaría el propio desarrollo noticioso del Mundial de fútbol en Sudáfrica.

El mundo tiene que saber que en Uruguay hay un gobierno y un país que no va a aceptar que las grandes potencias, ni las pequeñas, ni nadie, envilezca los derechos humanos de nuestros gobernantes, ni tampoco de cualquier uruguayo errante por el mundo.

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