EDITORIAL

El último exiliado del franquismo

La derecha española ganó una implacable batalla contra el juez Baltasar Garzón, tras la suspensión del magistrado decidida por el Consejo del Poder Judicial. Garzón fue inmoralmente acusado por haber intentado investigar las desapariciones de 130.047 personas durante la dictadura franquista.

 

Las tres organizaciones de ultraderecha españolas Manos Limpias, Falange Española y de las JONS, y Libertad e Identidad, que demandaron a Garzón por supuesta prevaricación, afirman que el juez de la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, no tenía competencia para investigar los crímenes del franquismo, amparados en esa ley de la transición.

 

Un informe firmado por el corresponsal del diario argentino «Clarín» en España, Juan Carlos Algarañaz, sostiene que algunas declaraciones a favor de Garzón comparan los hechos ocurridos con el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981 cuando los militares asaltaron a balazos el Parlamento. «La diferencia es que, esta vez, no fallaron», señala una de las declaraciones.

 

Para organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, partidos de izquierda y sindicatos, la ofensiva contra Garzón se puede comparar con el putch fascista del 23 de febrero de 1981 protagonizado por militares, con el teniente coronel Antonio Tejero, cuando asaltaron la Cámara de Diputados a balazos.

 

«Nuestra democracia está sufriendo uno de los mayores golpes desde que se instauró. Este es un golpe similar al del 23­F. Treinta y cinco años después de la muerte del dictador, la extrema derecha ha conquistado una victoria». Así lo declaró Carlos Jiménez Villarejo, ex Fiscal Anticorrupción. Y no fue el único. Una de las grandes actrices españolas, Aitana Sánchez-Gijón, afirmó: «Es lo más grave que ha pasado en la democracia desde el intento del golpe de estado del 23-F, con la diferencia de que esto sí ha prosperado». Pedro Almodovar señaló que «como ciudadano lego en procedimientos que rigen la justicia en España, el hecho de que aparten del ejercicio de su profesión al juez Garzón, o cualquier otro juez, por pretender enjuiciar los crímenes de la dictadura franquista, me provoca una desasosegante desconfianza en nuestro sistema judicial».

 

El magistrado que levantó la bandera de la justicia universal para los crímenes de lesa humanidad no está solo. La presidenta Argentina, Cristina Fernández, y su par boliviano, Evo Morales, no dudaron en respaldar públicamente al emblemático juez que investiga las violaciones de los derechos humanos.

 

La solidaridad, en los tiempos de Internet, no se hizo esperar y ya se programaron manifestaciones de apoyo en las principales capitales del mundo. La marcha internacional en apoyo al Juez Baltasar Garzón también se realizará en Montevideo. Será el sábado 29 de mayo a la hora 18, frente a en Embajada de España, en Avenida Brasil y Libertad.

 

«Las lágrimas del Juez Garzón hoy son mis lágrimas. Hace años, un mediodía, conocí una noticia que fue una de las mayores alegrías de mi vida: el procesamiento de Pinochet. Este mediodía he recibido otra noticia, ésta de las más tristes y desesperanzadas: que quien se atrevió con los dictadores ha sido apartado de la magistratura por sus pares», reflexionó el Premio Nobel de Literatura y militante comunista, José Saramago.

 

Sin embargo, la verdad se sabrá finalmente y las leyes de impunidad caerán. Es de justicia que los familiares de víctimas desaparecidas del franquismo ­y de otros regímenes dictatoriales como los que sufrieron nuestros pueblos­ quieran saber dónde están. Todos tienen derecho a saber dónde reposan sus seres queridos.

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