Obama: "Hay que calmar los mercados"
La prensa española publicó en estos días la famosa llamada telefónica de Obama a Zapatero el 13 de mayo directamente al Palacio de la Moncloa.
«Hay que calmar los mercados», «hay que tomar medidas resolutivas», fue la orden del jefe del imperio al presidente español Zapatero.
Con todo desparpajo, sin ningún tipo de escrúpulos, la prensa española publicó las palabras imperativas del «flamante premio Nobel de la paz».
Sin lugar a dudas las bolsas y sus mercados tiemblan y quienes defienden los intereses del gran capital ordenan que toda la crisis la paguen las y los trabajadores.
El fantasma del colapso de Grecia recorre Europa y el mundo; adelantábamos en artículos anteriores que había más países que vendrían en cascada en el viejo continente. Uno de ellos España, así fue. Y Zapatero como remedio a esta enfermedad terminal del sistema, encuentra el mismo que su par griego, recorte de salarios públicos y recorte social sin precedentes en el país. La reacción de las centrales obreras, tanto la UGT como Comisiones Obreras, fue la convocatoria a una huelga general de trabajadores públicos a partir del 2 de junio. Pero por si esto fuera poco se suma a la debacle Portugal y con la misma receta su primer ministro José Sócrates, al igual que Zapatero y Papandreu, se arrodilla frente al dictamen de la Unión Europea y el FMI, recortará salarios y aumentará el IVA en dos o tres puntos.
Como se verá, la situación es caótica y desnuda realidades que demuestran la profundidad de la crisis. Los analistas más optimistas están planteando que la recuperación de Grecia tal como está planteada no llevaría menos de diez años.
Wall Street hace agua por todos lados y la preocupación mayor de Obama es, además, que tiene un frente interno muy convulsionado. La problemática de los inmigrantes con inmensas movilizaciones contra la última ley racista por el lado que se la mire, la despedida de sus fuerzas de invasión en Irak cada día más lejana, un déficit fiscal inconmensurable, todo ello hace pensar que apretará el acelerador a fondo sin mirar consecuencias para querer retomar el timón de una economía mundial descontrolada totalmente, colocando la irracionalidad del sistema capitalista con absoluta claridad y defendiendo al mismo cueste lo que cueste.
Muchos ilusionistas plantean que este problema apenas rozará a las economías de nuestro continente. A no engañarse, este problema traerá consecuencias no sólo económicas sino y fundamentalmente políticas. El imperio gringo verá como siempre lo hizo a nuestro continente como su recurso inmediato, por lo tanto las llamadas a Zapatero no quedarán en esa sola, serán muchas más llamadas intervencionistas las que presionarán a todos los gobiernos.
Y tendrán aliados en la interna de cada país; seguro es que las burguesías nativas allí estarán defendiendo sus intereses como históricamente han realizado. Del otro lado serán los sectores populares los que deberán volver a tomar las herramientas de lucha para frenar la ofensiva que los gringos y aquellos gobiernos que le hagan el mandado desatarán sin dudarlo contra los oprimidos de siempre.
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