A votar con alegría y en positivo
El próximo domingo debemos llenar las urnas de votos con los colores de la bandera de Otorgués, y colocarla en lo más alto, para que nuestro país continúe en este camino que comenzó con la gestión de Tabaré, allá por 2005.
Ha sido, y es inocultable, una campaña triste, algo apagada. Los motivos pueden ser varios; me inclino a pensar que tuvimos dos años anteriores muy agitados y con una participación nunca vista de la población toda, y ello llevó a que las aguas se aquietaran para estos días. Extrañamos esa participación de la población que logró llevar a Mujica a la Presidencia.
En esta oportunidad se trata de las departamentales, adicionándoles las de los municipios, y no se ha logrado introducir en la cabeza de la población y entusiasmarla en lo referente a esto último. Es decir el porqué de las alcaldías y alcaldes.
De cualquier forma debemos tomar el 9 de mayo como un hito en la historia uruguaya. Se intentará, y las encuestas así lo demuestran, que el FA logre mantener las intendencias que logró en 2005, pero también ellas nos dicen que en otros departamentos de tradición blanca o colorada se está muy cerca, por primera vez, de lograr la victoria.
Lo del título es porque he notado esa frialdad de que hablaba, pero debemos pensar los uruguayos todos que esta oportunidad que tenemos de votar en democracia es única y debe ser imperecedera, y que llegar a esta situación nos costó a todos un enorme sacrificio.
Y aquí me detengo para referirme a quien amenazó con no votar más al FA, en el futuro, y que había estado pensando en votar en blanco si no se cambiaban los métodos que se han utilizado para elegir candidatos y si no se modificaban las políticas de la IMM hacia la ciudadanía y hacia los planes de mejoramiento de nuestra capital, y aconsejando a las autoridades de que Adeom no es hacia donde deben apuntar sus políticas, sino a los ciudadanos.
Opino que este señor que es muy influyente, que es periodista, comunicador, consejero en campañas electorales de candidatos de izquierda, se equivocó y feo. Más allá de que estoy de acuerdo en que se pueden haber dejado cosas sin hacer, o que se pudieron hacer mejor, o que no se cumplió con todas las metas. Pero con esa postura que él plantea lo único que hace es, a una semana de las elecciones, invitar a aquellos que no adhieren al FA a no votarlo. Les inserta dudas. Resalta en su nota las cualidades de Ana Olivera, pero sus líneas anteriores borran con el codo ese destaque de la candidata que pertenece al Partido Comunista.
Y además, creo que su voto, el del periodista, no es más que un voto como de cualquier ciudadano. Parece que piensa que es el ombligo del mundo. No puede arrogarse tanta importancia, amenazando con no votar más al FA. Con él o sin él, o con quien sea, el camino iniciado en Uruguay continuará su curso.
Considero que el FA debe dar una batalla esencial a su situación interna, analizando, discutiendo, mejorando los métodos de trabajo, la forma de trasmitirle a la población sus planes, sus proyectos, sus ideas de transformación del Uruguay. Y lo hará. ¿Por qué? Porque los dirigentes saben que ha llegado el momento de cambiar reglas de juego internas que son caducas. Por lo tanto, nosotros los de a pie somos los que debemos exigir que así lo hagan. Pero sin amenazas, sin ponernos en la vereda de enfrente y creyendo que desde una columna escrita en algún medio de comunicación resolvemos el tema; para nada, lo resolveremos en la medida en que nos pongamos, desde abajo, a cambiar esa situación.
Por ello llamo y convoco a que el domingo hagamos uso de este hermoso acto de votar en democracia, pero en positivo, y como escuché por allí: «Voto en blanco solamente en dictadura».
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